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[Resumen 2005 en imágenes]
ABRIL 1|2|3|4|5|
 

Un millón de fieles despiden a
Juan Pablo II al grito de «santo ya»

Muerte del papa. El entierro de Karol Wojtyla congregó un millón de almas, procedentes de noventa países. Los Reyes encabezaron la delegación española. Los fieles pidieron la beatificación del Pontífice al grito de «santo ya». Cada día visitan la tumba 30.000 fieles y, por deseo de Benedicto XVI, ha comenzado el proceso de beatificación.

V. M. N. / Valladolid

Los peregrinos, envueltos en mantas después de pasar la noche en la cola, esperan para visitar la capilla ardiente del Papa. / D. Endlicher-ap

Tras una agonía de casi un mes, el sábado día 2 de abril, a las 21.37 horas, murió Juan Pablo II. El Papa, de 84 años, había ocupado el sillón de San Pedro durante 28, protagonizando el tercer pontificado más largo de la historia de la Iglesia.

Primero fue una gripe, luego una laringotraqueítis aguda que se fue complicando, después una infección urinaria y, finalmente, un choque séptico acabó con la vida de Karol Wojtyla. El mes de marzo, tiempo de Cuaresma, constituyó un rosario de ausencias de un Pontífice que hizo esfuerzos sobrehumanos por continuar con sus apariciones públicas. Su mano derecha, el cardenal Joseph Ratzinger, quien le sucedió en el cargo bajo el nombre de Benedicto XVI, hablaba y celebraba por él las misas y encuentros de la Semana Santa. Los fieles, convocados por miles en la explanada de San Pedro dada la fecha de especial intensidad religiosa y la devoción por la persona del Papa, empezaron a llamarle Juan Pablo II ‘El Grande’.

Un emocionado Joaquín Navarro Valls fue informando de la evolución de la salud del Pontífice. Dos días antes de su muerte se especulaba con su estado, si era o no de coma. Según las fuentes oficiales no perdió el conocimiento en ningún momento aunque permanecía en un duermevela que el cardenal Ruini describió como que «ya ve y toca a Dios», o según el cardenal Edmund Szoken, «se está apagando lentamente». El mundo rezó por el Papa, como pedían sus emisarios y la agonía terminó al comenzar la noche del sábado.

Durante tres días estuvo abierta la capilla ardiente para todos los fieles que quisieran acercarse a despedir al Papa viajero. Roma vivió sus jornadas más populares siendo referencia en todo el mundo. La cola de gente que pasó por delante del catafalco que sostenía el cuerpo de Juan Pablo II en la sala Clementina fue interminable. Desde España se fletaron autobuses y aviones para aquellos que quisieron ir al Vaticano.

Funeral de Estado
Tras la capilla ardiente, se organizó el funeral de Estado. La misa se celebró en presencia de más de dos mil personalidades del mundo entero, jefes de Estado y de gobierno, embajadores, ministros, responsables de instituciones internacionales, miembros de Casas Reales, representantes religiosos y ante cientos de miles de fieles congregados en la plaza San Pedro y en varios lugares de Roma que la vieron por pantallas gigantes. A la cita acudieron George Jr. Bush y la gran mayoría de los mandatarios europeos.

La delegación española la encabezaron los Reyes, Don Juan Carlos y Doña Sofía y contó con la presencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Los funerales duraron tres horas y siguieron un ritual preciso, cuyo punto culminante fue la misa concelebrada ante la basílica de San Pedro por los cardenales y los patriarcas de las Iglesias orientales. El cardenal Joseph Ratzinger, decano del colegio cardenalicio, presidió la eucaristía. Pero eso era lo previsto y la ceremonia oficial. Mientras, en la Plaza de San Pedro y aledaños una multitud que llegó a ser de millón y medio de almas gritaba «totus tuus» y «santo ya».

Poco después de la gran cita abrían el testamento espiritual de Wojtyla. No contenía referencias a su sucesor y mostraba las dudas e inquietudes de Juan Pablo II durante los años en los que añadió párrafos al documento. Wojtyla acarició la idea de renunciar en el año 2000 a seguir ocupando el trono de Pedro. Su testamento espiritual confirma que siempre creyó que la Virgen le salvó de la muerte cuando el turco Alí Agca le tiroteó en 1981.

Escrito en polaco con un lenguaje íntimo y sencillo, Juan Pablo II empezó a pergeñar el documento el 6 de marzo de 1979, tarea que prosiguió en 1988, en el 2000 y el 2002 a través de anotaciones y añadidos. En las páginas se desgranan reflexiones sobre la iglesia y la política. «Él me ayudará a reconocer hasta cuándo debo continuar este servicio al que me llamó el 16 de octubre de 1978», fecha de su ascensión al solio pontificio, desvelaba Juan Pablo II.

Proceso de beatificación
Juan Pablo II logró su deseo de introducir a la Iglesia en el tercer milenio y de llevar el Evangelio por el mundo. Visitó 127 países, aunque no pudo pisar ni Rusia ni China, la primera por la oposición del patriarca ortodoxo de Moscú, Alejo II, y la segunda, por la negativa de las autoridades comunistas de Pekín.

Considerado un conservador en dogma y moral y avanzado en materia social, fue un defensor de los derechos humanos, la paz y de los jóvenes. Juan Pablo II reposa en las Grutas Vaticanas en el lugar donde estuvo enterrado Juan XXIII. Cada día visitan su tumba alrededor de treinta mil personas. El 28 de junio se abrió en Roma el proceso de beatificación, solo tres meses después de su muerte.

 

CRONOLOGÍA DE LA AGONÍA

ENERO
Día 31: El Vaticano anuncia que el Papa tiene gripe y suspende su agenda «por precaución».

FEBRERO
Día1: El Pontífice es ingresado de urgencia en el Policlínico Gemelli con una laringotraqueítis aguda.
Día 2: El Vaticano afirma que los parámetros del Papa están dentro de la normalidad, pero que deberá permanecer ingresado.
Día 6: Juan Pablo II se asoma a la ventana de su habitación para impartir la bendición del Ángelus.
Día 10: Es dado de alta.
Día 13: Reaparece en público desde su apartamento.
Día 14: Inicia una semana de recogimiento por la Cuaresma.
Día 20: Aparece, mejorado, para el rezo del Ángelus y asegura que sigue al servicio de la Iglesia.
Día 21: Reanuda su actividad con la audiencia de un grupo de obispos españoles.
Día 24: Es trasladado de urgencia al Gemelli con graves problemas respiratorios que obligan a practicarle una traqueotomía.
Día 26: Aparece por sorpresa en la ventana de su habitación del hospital para bendecir a los fieles, sin pronunciar una palabra.

MARZO
Día 2: Se suspende la audiencia por el delicado estado del Papa.
Día 6: El Santo Padre se deja ver en la ventana de su habitación del hospital para bendecir a los fieles.
Día 9: Bendice nuevamente a los fieles sin hablar.
Día 11: El Vaticano difunde una grabación en al que se le escucha.
Día 13: Es dado de alta y regresa al Vaticano. Antes de abandonar el Gemelli, habla a los fieles.
Día 16: Imparte una bendición silenciosa.
Día 20: Por primera vez no dice misa el domingo, solo aparece en la ventana.
Día 24: Ausente de la celebración del Jueves Santo, la sigue por televisión y Ratzinger anuncia que sigue al servicio de la Iglesia.
Día 27: Reaparece para bendecir a los fieles, intenta hablar pero no puede.
Día 30: Le implantan una sonda nasogástrica. Se asoma, intenta hablar pero no puede.
Día 31: El Papa tiene fiebre alta por una infección urinaria.

ABRIL
Día 1: El Papa «está muy grave».
Día 2: Juan Pablo II muere.