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[Resumen 2005 en imágenes]
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13/01/05

Mueren diez obreros en Burgos al incendiarse el local que usaban como vestuario y almacén

Laboral. El accidente de trabajo más grave del 2005 se produjo nada más comenzar el año en la capital burgalesa, donde diez operarios de la constructora Arranz-Acinas fallecieron al respirar los gases que provocó la combustión del material tóxico acumulado en un bajo propiedad de la empresa

E. G. C. Valladolid

Cadáveres de los siete obreros de Arranz-Acinas que murieron en el accidente del 13 de enero, a los que se sumaron otros tres, días después. / F. O.

El 13 de enero fue un día negro para el sector de la construcción en Castilla y León. Esa mañana la región se despertó conmocionada por la muerte de siete operarios de la empresa Arranz-Acinas, que fallecieron en el acto al incendiarse el local que utilizaban como vestuario, un bajo situado en el número 2 de la calle Sauce de la capital burgalesa. El accidente laboral también ocasionó heridas graves a otros cinco obreros de los que tres perdieron la vida en los días posteriores al suceso, lo que aumentó hasta diez la cifra final de víctimas.

 

Balance del 2005

· Informe de UGT
El último balance sobre siniestralidad en la región es de UGT, abarca de enero a octubre del 2005 y cifra en 32.066 los accidentes.

· Víctimas mortales
En los nueve primeros meses fallecieron 49 trabajadores, el 28,9% más que en igual periodo del 2004.

· Siniestros graves
Hubo 406 en Castilla y León, lo que supone un descenso del 4,25%.

· Accidentes leves
Se registraron 31.611, lo que implica un incremento del 7,22%.

Todos ellos trabajaban en una obra municipal, la ampliación del carril bici de la ciudad, y tenían entre 20 y 52 años. Se trataba de Alejandro Scarpellini Bernard, italiano de 37 años; Rubén Vallejo Alonso, José Luis Bustillo y Benjamín Tejido Ramos, los tres nacidos en Astudillo (Palencia) y con 42, 46 y 49 años, respectivamente; Rodrigo Pérez Juez, burgalés de 20 años; Ángel García Marín, de 44 y palentino de Torquemada; Benjamín Santamaría Pérez, de Campolara (Burgos) y 52 años; el burgalés de Moncalvillo Manuel Rey Benito, de 32; José Luis López Garachana, de Burgos y con 48 años, y el mauritano de 34 Ethmane Ould Ely.

El primer informe de la Inspección de Trabajo reveló «un incumplimiento elemental en materia de riesgos laborales» por parte de la constructora propietaria del recinto donde ocurrió el siniestro, en la medida en que no solamente lo utilizaba como lugar de aseo, sino también como almacén. De hecho, allí se guardaba maquinaria y material inflamable, lo que provocó las críticas de los sindicatos CC. OO. y UGT y por supuesto de los vecinos de los doce pisos del edificio afectado, que fueron trasladados a hoteles a la espera de garantizar la salubridad del inmueble.

Una ciudad conmocionada
El suceso conmovió hasta tal punto a la sociedad burgalesa que un día después de que ocurriera casi dos mil ciudadanos participaron en una concentración silenciosa en la Plaza Mayor. El Ayuntamiento decretó tres días de luto oficial, numerosas autoridades hicieron llegar su pésame a las familias de los fallecidos –entre ellas, la Casa Real– y el sector de la construcción de la provincia paró 24 horas en señal de duelo.

El informe definitivo de la Inspección de Trabajo se conoció el 13 de abril, y concluyó que el fuego que causó la muerte de los diez operarios se debió a la errónea manipulación de un material «no adecuado» que, al tomar contacto con un foco de ignición sin concretar, provocó una explosión. La ausencia de medios de extinción y la presencia de combustible en el local, sumada al recubrimiento de poliuretano del techo, agravaron las llamas. Esto motivó la calificación de lo ocurrido como «infracción muy grave» y provocó la imposición de una sanción de 125.000 euros a Arranz-Acinas, que presentó un recurso que resultó desestimado.