| Pateras en
el 2005 |
Monte Gurugú
Las Fuerzas de Seguridad de Marruecos interceptaron en el
mes de enero a 150 subsaharianos en las inmediaciones del
monte Gurugú y del perímetro fronterizo con
Melilla.
Muerte en Tánger
El naufragio, en junio, de una barca neumática causó
la muerte de 14 inmigrantes, seis de ellos niños, en
aguas de Tánger. La ‘zodiac’, en la que
viajaban más de cien personas, se hundió por
sobrepeso.
Rescate
Casi un centenar de inmigrantes fueron rescatados en agosto
en alta mar después de que el pesquero en el que viajaban,
de madera y muy deteriorado, quedara a la deriva sin timón,
motor, agua ni alimentos en Tenerife. |
Centenares de inmigrantes tratan
de saltar la valla en Ceuta y Melilla
extranjería.
Marruecos abandona en el desierto a 800 subsaharianos clandestinos
detenidos
tras los asaltos masivos a la alambrada para intentar entrar en
territorio español
J. ESTEBAN / VALLADOLID
En medio del continuo goteo de llegada de pateras
con inmigrantes indocumentados a las costas españolas –principalmente
a Canarias y a Andalucía–, las comunidades autónomas
de Ceuta y Melilla cobraron especial protagonismo ante la avalancha
de centenares de clandestinos que, tras deambular por el desierto,
optaron por un asalto masivo a la valla en un intento desesperado
por pasar a territorio español.
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| Trabajadores recogen los restos de las
ropas de los inmigrantes que intentaron saltar la valla fronteriza
entre España y Marruecos en Ceuta. / reuters |
Así, los más de 650 inmigrantes que
en de la madrugada del 2 de octubre protagonizaron una de las
avalanchas más violenta del año optaron por derribar
el perímetro fronterizo. Los subsaharianos eligieron una
de las zonas menos vigiladas de los diez kilómetros de
alambradas, entre el barrio Chino y Beni-Enzar, y arrancaron de
cuajo los postes de la valla. Al final lograron saltar a Melilla
350 inmigrantes. Las fuerzas de seguridad de España y de
Marruecos, cada una desde su lado fronterizo, trataron de repeler
la avalancha que se saldó con 142 heridos.
Tres días más tarde, una nueva avalancha acabó
en tragedia con la muerte de seis subsaharianos en Marruecos.
Un desenlace que cuestionó la efectividad de las fuerzas
de seguridad y del Gobierno de Rabat que, horas después,
volvió a estar en entredicho tras conocerse que el Gobierno
alauí abandonó en el desierto a 800 clandestinos
detenidos tras los asaltos a las vallas de Ceuta y Melilla. Tras
la polémica, Marruecos se comprometió a repatriar
a los inmigrantes que abandonó en el desierto a la vez
que aceptó acoger a los clandestinos expulsados de España
«porque lo pidió el Rey Juan Carlos I a Mohamed VI».
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