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Miradas a la mirada
·Un grupo de vallisoletanos rememora la historia de la ciudad durante los últimos doce meses a través de las fotografías de la exposición 'Un año en imágenes'
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| Despedida de eusebio, de Álvaro Lucas |
Texto de/Víctor M. Vela Fotografía de Henar Sastre.
SON un pequeño grupo de las decenas de personas -cerca de 200 visitas cada día según datos de la Fundación Municipal de Cultura - que han paseado su mirada por los últimos doce meses de historia de Valladolid, que han recordado las imágenes publicadas el año pasado en El Norte de Castilla y que ahora, todas juntas, pueden observarse en la Casa Revilla. Desde la llegada del euro a la presentación del Museo de Arte Contemporáneo, desde las imágenes más curiosas a las más impactantes, de las más divertidas a los retratos más humanos y conmovedores. Un año de historia visto por los ojos de la fotografía y tamizados por la experiencia personal del visitante, que selecciona su imagen preferida.
Carolina Gutiérrez, aficionada al cine y la Seminci, se queda con la del director Atom Egoyan, que visitó la ciudad durante el último festival. «Fui a ver la película, pero no pude asistir a los actos o la rueda de prensa para verlo en persona. Me gusta esta fotografía porque creo que ha sabido plasmar muy bien el cine del director, está en un ambiente extraño, sórdido, con la escalera al fondo, los colores apagados y la pared desconchada». Si Carolina se queda con el cine, Álvaro acude a otra pasión, el fútbol, para seleccionar fotografía. Su retina se ha quedado con la retirada de Eusebio.
Sacerdotes y móviles
Antonio Arias, fotógrafo aficionado, selecciona, entre las cerca de noventa imágenes que decoran las paredes de la sala de exposiciones, la del accidente de Simancas. Jesús Coca elige la misma instantánea. «Impacta mucho ver el rostro de ese joven atrapado en los hierros. Me enteré del accidente por unos amigos que viven en Panorama y se encontraron con el choque». Angelina San Martín, a su lado, echa un vistazo por la muestra y, al final, escoge su fotografía. «La del sacerdote que está hablando por 'walkie-talkie' en la procesión del Corpus. Es un contraste estupendo, en la misma imagen aparece la tradición con lo más moderno», explica. Pedro Calvo duda entre la imagen del cura movilizado o Miliki. Termina decantándose por ésta última, «sobre todo por el gesto que muestra la niña, que es impagable».
Paula Calleja duda «porque me han gustado todas las imágenes y porque te hacen recordar muchas cosas», pero su acompañante, Piedad Ruipérez, lo tiene más claro. «A mí me gustan las de Villalar, quizá porque suelo ir todos los años y me encanta el ambiente que hay en la campa, aunque echo en falta que salga más gente, porque al final sólo aparecen los políticos». La muestra permanece abierta hasta el 23 de marzo en la calle Torrecilla, 5. |
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