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El
14 de enero de 2000 la Asociación Colección
Arte Contemporáneo y el Ayuntamiento de Valladolid
firman un acuerdo para crear un nuevo museo.
Entre
las personas que más han contribuido a la llegada
de esta colección se encuentra Miguel Ángel
Cortés, por aquel entonces secretario de Estado
de Cultura.
El 14 de enero de 2000
el Ayuntamiento de Valladolid y la Asociación
Colección Arte Contemporáneo –una
institución privada formada por 23 empresas españolas,
constituida en 1987– firman un convenio por el
cual esta última cedía al Consistorio
vallisoletano en comodato sus fondos artísticos
–851 obras de más de 160 autores, que incluyen
pintura, escultura, dibujo, fotografía y grabado–
, mientras que éste se comprometía a dotar
a la ciudad de un nuevo Museo: ‘El Patio Herreriano.
Museo de Arte Contemporáneo Español’.
Detrás de este
importante acuerdo se encuentran personas destacadas
del mundo de los negocios, la cultura y la política,
que consiguieron que el ‘matrimonio’ Ayuntamiento
de Valladolid-Asociación Colección Arte
Contemporáneo se formalizase y luciera sus mejores
‘vestidos’ precisamente hoy, con la inauguración
del Museo y la visita de Sus Majestades los Reyes de
España.
Entre esas personalidades
figura el fallecido Julián Trincado, por aquel
entonces presidente de la Asociación Colección
Arte Contemporáneo –su sustituto fue José
Lladó–; Miguel Ángel Cortés,
antaño secretario de Estado de Cultura; José
Félix de Rivera, coordinador general de la colección,
y Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid,
y Alberto Gutiérrez, concejal de Cultura, representantes
del Ayuntamiento vallisoletano. Ellos hicieron posible
que el Patio Herreriano albergue, actualmente, la colección
más importante del arte contemporáneo
español.
En cuestión de
escasos días, los responsables del Ayuntamiento
y los miembros de la asociación llegaron a un
acuerdo. Las obras de restauración del Patio
Herreriano, pensadas para convertir este singular recinto
en dependencias municipales, deberían cambiar
de orientación. Era el lugar perfecto para cobijar
a tan extraordinaria colección, y así
lo entendieron las dos partes implicadas en este enlace.
Además, y como
las necesidades de espacio eran grandes, el Consistorio
vallisoletano se comprometía a construir un edificio
anexo, que enriquece el conjunto arquitectónico,
potencia la fachada original y genera un jardín
de entrada al Museo de amplias dimensiones.
Ahora, todo está
ya preparado. La espera llega a su fin, y el Museo puede
comenzar a alentar en los visitantes la disposición
a mirar y conocer las obras de arte, a través
de un ámbito silencioso y austero, y a estimular
el sentido crítico y la reflexión entre
sus visitantes.
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