La cardiología es su vocación y su pasión, un trabajo al que dedica horas y esfuerzo en busca de soluciones y remedios que mejore la calidad de vida de sus pacientes. Francisco Fernández-Avilés, nacido en Cuenca hace cincuenta años, ha logrado lo que hasta ahora nadie había conseguido realizar con éxito en España, implantar células madre de médula ósea en el corazón dañado de un enfermo de 66 años que había sufrido un infarto, un logro de la Medicina que se aventura muy prometedor, y que ha reportado al servicio de Cardiología del Clínico de Valladolid el reconocimiento internacional.
A Fernández-Avilés, que llegó a Valladolid en 1990 procedente del Gregorio Marañón de Madrid, con 'cum laude' en Medicina, su necesidad de avanzar en el estudio y la investigación de la cardiología le llevó a crear en 1998 Icicor, el Instituto de las Ciencias del Corazón. Hombre de equipo, que reconoce que solo no hubiera conseguido nada, no se cansa de agradecer el esfuerzo y sacrificio de su equipo de trabajo, así como la colaboración del Servicio de Hematología del Hospital Río Hortega y del Instituto de Biología y Genética Molecular a la hora de repartir méritos.