El Norte de Catilla.
3 de septiembre de 2005
Más atenciones para los mayores
Un gran pueblo en lo alto de un pequeño cerro
Texto de M. García. Fotografía de M. J. Cachazo.
Cercano a la ciudad de Valladolid, Castrodeza posee muchas de las características que hacen de él un pueblo acogedor. Es precisamente durante los meses de verano, con la llegada de más vecinos, cuando su estancia se hace más agradable.
Enclavado en la comarca de los Montes Torozos, la villa está situada en pleno valle del Hontanija, rodeado de terrenos típicos castellanos de cereal y pinares. El emplazamiento se encuentra limitado por uno de sus lados por un cerro al que denominan ‘El Cueto’. Es justo desde allí, desde donde se puede observar una bella perspectiva del pueblo y sus aledaños.
Como ocurre con otras localidades, el nombre del municipio tiene su propia historia, la cuál, crea diversidad de opiniones a sus propios habitantes. En el caso de Castrodeza, se dice que en tiempos pasados había un pueblo cercano denominado Castro y otro, al parecer, el que hoy conocemos, denominado Deza. Fue tiempo después, en el momento de juntarse ambos pueblos, cuando se denominó Castrodeza. Por otra parte, hay quien cuenta que el nombre de Castrodeza proviene de la toponimia celta ‘Castro de Abeiza’, denominación cercana a la asignada también hoy.
Riqueza histórica
Son varios los símbolos arquitectónicos que alberga Castrodeza. Destacan principalmente la Ermita del Humilladero y La iglesia de Santa María. Esta última está diseñada y construida en el siglo XVII, toda ella formada con piedra de cantería. Sus naves se cubren con bóveda de arista en las laterales y con bóveda de cañón con lunetos en la central, así como los brazos del crucero y la capilla mayor. Todo ello es barroco. Destaca entre todo el retablo del siglo XVII, que se adapta a la forma que tiene la bóveda de la cúpula. La Ermita del Humilladero está dedicada a San Roque. Allí se aprecian los restos del fuste de una columna, lo que indica que debió de tener pórtico.
Además de la iglesia o la ermita, hay algo más frecuentado y conocido que llena de orgullo a los castrodezanos. Se trata de la fuente Berceo, que está situada a un kilómetro y medio de la Plaza Mayor. Su fama se debe que el agua que mana posee importantes propiedades, siendo buena, dicen, para el riñón. Lo cierto es que no solo los del pueblo recogen agua de allí, sino que mucha gente llegada de distintos puntos de la provincia, se acerca para beber o llevarse el preciado bien.
Día de San Miguel
A pesar de existir varias fiestas a lo largo del año, la más importante en el calendario es la del 8 de mayo, día de San Miguel.
En este señalado día se sacan a la calle a 17 santos entre todos los vecinos. El primer santo en salir es San Miguel y una vez en la calle, le bailan una jota, se le hace la venia con un estandarte y prosigue la procesión.
Uno de los aspectos más interesantes de la procesión es la alfombra que elaboran entre alrededor de treinta personas del pueblo. Está confeccionada con serrín, piedra molida y alfalfa, y teñida de vistosos colores. Llama precisamente la atención, su colorido, en el que predomina el verde, el rojo, el blanco y los que completan los escudos de Castilla y León y el de Castrodeza. La alfombra se coloca en la calle Tordesillas y llega a medir unos 340 metros cuadrados. En la última edición del acto se acercaron cerca de mil personas llegadas de la capital y provincia.
San Miguel es una fecha memorable a la que el pueblo entero asiste, pero hay algo más que es seguido con gran atención, como es el equipo de fútbol. El Castrodeza, que milita en Primera división Regional, hace las delicias de los aficionados a este deporte, que orgullosos valoran el esfuerzo de ‘sus chicos’.
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