El Norte de Catilla.
13 de agosto de 2005
El encanto que dan los siglos
Ceinos de Campos, que data de la época de los romanos, es hoy un pueblo modesto pero con una rica actividad
Texto de M. García. Fotografía de M. J. Cachazo.
La excelente comunicación por carretera, a través de la N-601, con Medina de Rioseco y Valladolid por su parte sur y con Mayorga y León por el norte, así como con Villalón y Palencia por la N-610, que cruza la anterior a una decena de kilómetros de la localidad, permite un fácil acceso a esta localidad vallisoletana.
Ceinos de Campos es un pueblo que, aunque pequeño, ofrece la belleza y el encanto de los municipios terracampinos con sus típicas calles y casas, al mismo tiempo que en sus alrededores se pueden contemplar varios palomares restaurados recientemente y una choza pastoril, que data de tiempos inmemoriales, conocida como ‘El chozo’. Todos ellos construidos con un barro que, a través del tapial y el adobe, forma parte de la arquitectura popular de los pueblos de Tierra de Campos, al mismo tiempo que el paisaje nos ofrece la posibilidad de poder observar y fotografiar algunas de las especies orníticas más características de la estepa cerealista de esta comarca, como avutardas, perdices y liebres.
Crecimiento
La localidad viene manteniendo actualmente su número de habitantes, que incluso está aumentando, debido a que la juventud permanece en la localidad y a que cuenta con una cuarentena de inmigrantes –búlgaros y algún rumano–, lo que propicia que disponga actualmente de una Escuela de Educación Primaria a la que en el curso pasado asistieron 19 alumnos.
Además, Ceinos cuenta con un aula de cultura, utilizada por jóvenes y mayores para desarrollar en ella toda clase de actividades culturales y lúdicas, un bar y un mesón, dos supermercados, una carnicería, un taller mecánico y varias empresas ganaderas muy modernizadas. En la localidad existen dos asociaciones: la de San Mamerto de jubilados, y Nuestra Señora del Temple, de mujeres.
Ceinos de Campos cuenta con varias leyendas, como la de ‘La iglesia robada’, milagro de la Virgen que acaeció en el pueblo de Ceinos, citado como Celinos, y que aparece en el Milagro XXV de ‘Los Milagros de Nuestra Señora’ de Gonzalo de Berceo.
Las fiestas patronales de San Mamerto se celebran el 11 de mayo, y en torno a ellas siempre se puede ver una exposición, diferente cada año, que en la pasada edición fue la muestra fotográfica ‘Mujeres científicas’. En los festejos de Nuestra Señora y San Roque, el 15 y 16 de agosto, destacan las carreras a caballo.
Antigüedad
Los orígenes de Ceinos de Campos, ubicado entre dos cerros de escasa altura en el margen del río Navajos, se remontan a la época romana. Su denominación primitiva era Cephinis, y este primer núcleo de población estaba en el pago de la Fuente de Santiago, a unos dos kilómetros al suroeste de Ceinos. Algunas excavaciones arqueológicas realizadas en los aledaños han encontrado restos de la época romana.
La villa se fue desarrollando durante la Edad Media al amparo de la bailía –territorio al mando de una orden– que establecieron en ella los Caballeros Templarios, que dejaron huella de su paso fundando el Monasterio de Santa María del Temple, un edificio románico de finales del siglo XII que se convirtió en la iglesia parroquial en 1312, fecha en que desapareció la hermandad.
Debido a su ruinoso estado de conservación fue derribada en 1857, conservándose algunos restos en la fachada y el campanario de la capilla del cementerio municipal, así como en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. La actual iglesia parroquial de Santiago es un edificio del siglo XVI, construido en ladrillo, en el que destaca de manera especial su retablo mayor.
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