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El testimonio de sus habitantes
«Los torreños somos
gente sencilla, trabajadora y formamos una gran familia.
Todos nos conocemos», comenta Laura Negro, la
autora, de 27 años. Debido a su juventud, para
elaborar el trabajo ha buceado en fuentes documentales,
pero también en la memoria de sus vecinos, que
han colaborado con sus recuerdos en la elaboración
de un trabajo que repasa la historia del municipio durante
los últimos años. Arranca en julio de
1978, con el fallecimiento del entonces alcalde, Emilio
Martín Rebuel, «y conocido por todos como
El Rey. Por eso, la noticia corrió
como la pólvora por el pueblo, dando lugar a
muchos equívocos. La frase esos días era:
Ha muerto El Rey».
A partir de este suceso, Negro encadena un completo
recorrido de 25 años con el apoyo de datos estadísticios,
actas oficiales, planos y el inestimable testimonio
de los protagonistas, que ponen voz a las inversiones,
celebraciones y obras ejecutadas en el municipio. La
pérdida y el envejecimiento de la población
de los 715 vecinos de 1985 a los 592 del 2004,
la relación de los comercios, el origen de los
festejos o las tradiciones perdidas otorgan un valor
especial a este primer premio.
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| Calzadas y luz primeras preocupaciones |
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La primera
corporación democrática (1979-1983)
estuvo especialmente interesada en dotar al municipio
de infraestructuras. «Las calles estaban
llenas de barro y socavones. Los propios vecinos
colaboraron en las tareas de hormigonar las calles
e incluso muchos pusieron tractores y remolques
a disposición del Ayuntamiento».
El servicio de limpieza llegaría a partir
de 1983.
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