El
Norte de Castilla
14/07/2007
Moliendo
el tiempo
sin prisas
Los vecinos de
Cabreros muestran su malestar por la
carencia de comunicaciones con otros municipios
Jesús Pastor / Cabreros del
Monte
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Restos
de los antiguos molinos de piedra y tapial. / FOTOS
DE ROBERTO SÁNCHEZ
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Cabreros es citado en varias publicaciones
históricas en las que se puede leer que anteriormente se le conoció como
Cabrerizas Altas y Cabos del Monte. Llama especialmente la atención
cómo ha descendido la población, que se contabilizaba en el censo
de 1920 en 588 habitantes, y que continuó bajando hasta los 88 de hoy
día. Sus casi tres mil hectáreas de terreno, procedentes en parte
del monte roturado, permiten mantener en su trabajo a labradores y pastores.
En los siglos XV y XVI, cuando la corte estaba en Valladolid, estos parajes
eran famosos por la cacería del zorro.
Atraviesa el término el
arroyo intermitente de Río Puercas, afluente por la derecha del río
Sequillo. Por allí los vientos tienen su propio nombre: ‘de arriba’ cuando
llegan del norte, ‘gallego’ si viene del noroeste y ‘solano
cuando sopla del este. Entre el trigo, la cebada y algunas alfalfas también
se pueden ver chopos y negrillos; aunque aún se añoran las uvas
y el vino de sus majuelos.
Existen documentos en los que se hace referencia
al Tratado de Cabreros, firmado entre los reinos de Castilla y León.
Histórica fue también la lucha de Isabel la Católica y
Juana la Beltraneja por el poder de estas tierras, que al final quedaron en
manos de los Almirantes de Castilla, partidarios de Isabel la Católica.
En el apartado monumentos, la iglesia de San Pelayo
tenía un retablo
escurialense del siglo XVII – muchas de sus obras más valiosas
aún se pueden contemplar en la iglesia parroquial del siglo XVIII. En
1735 San Pelayo ya figuraba como ermita, y actualmente se han realizado obras
para conseguir una zona verde de recreo. La iglesia de San Juan Bautista se
construyó en el espacio donde estuvo el antiguo castillo, como lo atestiguan
numerosas vestigios. El edificio consta de tres naves separadas por dos grandes
arcos con armaduras de madera y coro a los pies, edificio mudéjar con
portada y realizada entre los siglos XV y XVI. En el siglo XVIII sucedió un
hecho excepcional: hubo una gran sequía y sacaron a la Virgen de la
Piedad en procesión para que lloviera, cuyo acontecimiento solo se produjo
en el pueblo. Durante el siglo XIX, en la guerra de la Independencia, los franceses
se llevaron parte de los víveres del pueblo.
En la junta vecinal los
vecinos suelen manifestar su preocupación por la malas comunicaciones
con municipios como Santa Eufemia del Arroyo, Villafrechós, Tordehumos
y Pozuelo de la Orden. El bar, y sobre todo el salón, según comenta
su alcalde, sirven para celebrar bailes y hasta actividades deportivas y otras
que programan los más jóvenes. Especial motivo de alegría
ha supuesto después de seis años el nacimiento
de una niña.
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