El
Norte de Castilla
19/05/2007
Lugar
de culto en el Hornija
La ermita de la
localidad alberga la imagen de la Virgen
del Villar, venerada por todos los pueblos
del Valle
María Negro / Gallegos de Hornija
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Iglesia
parroquial de San Martín. / Fotos M. N.
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Esta localidad, situada en el Valle del Hornija, debe su nombre a las
gentes llegadas desde Galicia en los siglos X y XI para repoblar la zona.
Aunque no hay documentación sobre el origen de la villa, es seguro
que en sus alrededores hubo asentamientos romanos.
La actividad económica de Gallegos de Hornija está centrada
en la agricultura cerealista; los trabajadores del sector se quejan sobre
todo de que venden sus productos a los mismos precios que hace 30 años.
La ganadería es la otra actividad importante en esta localidad,
que destaca por su dulce olor. Gallegos huele a harina tostada y azúcar
caliente, ingredientes que utiliza el confitero del pueblo para hacer
los dulces y las pelusas de El Villar, que nunca faltan en las fiestas
y meriendas.
En Gallegos se encuentra la ermita de la Virgen del Villar, cuya imagen
es venerada en las localidades del Valle del Hornija. A escasos metros
del templo hay un pozo al que se le atribuye capacidad milagrosa, una
creencia que los mayores del pueblo tienen muy arraigada y que se asocia
a la leyenda local sobre el origen de la ermita. Cuentan que estando
unos pastores en las proximidades del pozo se apareció la Virgen
y les pidió que construyeran una capilla donde se la pudiera venerar.
Los pastores, naturales de San Salvador, volvieron a su pueblo y se lo
contaron a sus gentes, pero no les creyeron. Entonces, caminaron los
dos kilómetros que les separan de Gallegos, donde sí escucharon
su historia. Por eso, la ermita se edificó en el término
municipal de Gallegos de Hornija, donde la rinden honores todos los pueblos
del Valle.
En las fiestas del Ofrecimiento, que se celebran a finales de agosto,
los vecinos de Gallegos presentan su cosecha a la Virgen. Durante estos
festejos, los gallegueros cumplen con otras tradiciones. La más
singular es El Bautizo. Los adolescentes de 14 años son bautizados
como señal de entrada a la vida adulta; un ritual que también
deben cumplir los recién llegados a la localidad. No obstante,
en este original bautismo el agua se cambia por huevos, harina y pastas.
Preguntando entre los vecinos, el galleguero más conocido del
siglo pasado fue Melitón Herreras, el poeta del Valle del Hornija.
Aunque era natural de Adalia, Melitón residió la mayor
parte de su vida en Gallegos. Dicen los mayores del pueblo que durante
las primeras décadas del siglo XX este sencillo poeta deleitaba
a los lugareños con sus versos.
Los vecinos de esta localidad están muy unidos. Por eso, varias
veces al año se reúnen en el campo. Allí celebran
grandes meriendas, donde todos comparten comida y bebida. La próxima
cita ya tiene fecha, será en honor a San Juan el próximo
24 de junio.
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