El
Norte de Castilla
01/04/2006
Fortificación
de la nobleza
El municipio vivió su época
dorada durante el siglo XVI
con visitas ilustres y la construcción
de edificios religiosos
Gemma Losada / Mota del Marques
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Vista
monumental de Mota del Marqués. / G. L.
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Mota del Marques, población ubicada a la vera del cerro que corona
un castillo, del que pervive, semiderruida, la poderosa torre del homenaje.
En su entorno se halla alguna zona con vestigios prerromanos, pero el
mayor interés del pueblo se debe a sus monumentos del siglo XVI.
En el lugar, regado por el humilde río Bajoz, habitan medio millar
de personas, en una zona donde el principal medio de vida es la agricultura,
especialmente cerealística, así como la ganadería.
El municipio recuerda en su nombre que el lugar fue el emplazamiento
de una pequeña mota, o fortificación defensiva, de la que
todavía se ven restos, pues se conserva parte del torreón
principal, con saeteras para la defensa. La villa fue señorío
del Marqués Rodrigo de Ulloa, del que se conserva su palacio renacentista
del siglo XVI y cabecera de partido judicial hasta los años setenta.
Entre los personajes que alguna vez deambularon por el lugar figura Juan
de Austria, que de pequeño estuvo al cuidado de Magdalena Ulloa,
hermana del primer marqués de la Mota. A esta familia pertenecía
el palacio de los Ulloa, del siglo XVI, construcción dirigida
por el arquitecto Gil de Hontañón.
De esa época dorada de Mota del Marqués, siglo XVI, procede
también una excelente ermita, ubicada en las fueras del lugar,
dedicada a la patrona del pueblo, a la que se organizan las fiestas en
septiembre.
En el término municipal de Mota del Marqués se han descubierto
algunos restos de la Edad del Hierro y de época romana que se
localizaron en la granja de San Ignacio y en el Teso de San Miguel. También
se tienen localizados dos castros con restos arqueológicos de
la época del Bronce y del Hierro, así como hallazgos de
la etapa romana, como una pequeña figurilla de bronce que representa
a la diosa Fortuna.
La iglesia de San Martín de Mota del Marqués es un edificio
gótico construido en el siglo XVI. Es una de las mejores obras
arquitectónicas de la provincia y su autoría corresponde
al más importante arquitecto de este siglo en la parte norte de
los reinos de la península, Rodrigo Gil de Hontañón.
Consta de tres naves separadas por pilares cilíndricos y arcos
de medio punto, cubriéndose el templo con crucerías con
combados en las naves y una crucería estrellada en la capilla
mayor. Su torre tiene cinco cuerpos de piedra, los tres primeros corresponden
al siglo XVII y los dos últimos, al siglo XVIII. El retablo mayor
del templo consta de dos cuerpos y un gran ático, siguiendo los
modelos escurialenses de principios del siglo XVII. Cuenta con una iconografía
dedicada a San Martín.
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