El
Norte de Castilla
20/05/2006
Con
tintes mozárabes
Una
Asunción
de Berruguete y
un Cristo yacente
de la
escuela de Fernández
son sus mayores
joyas escultóricas
Gemma
Losada / San Cebrián
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Iglesia
de San Cipriano. / G. L.
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A cerca de cuarenta kilómetros de la capital vallisoletana se
encuentra San Cebrián de Mazote, localidad de la que se dice que
fue la primera población que reconoció a Fernando III como
rey de Castilla y León.
Fuentes antiguas, a través de un privilegio del año 952
a favor del monasterio de San Martín de Castañeda, en Zamora,
confirman que la existencia de la comunidad mozárabe establecida
en San Cebrián de Mazote fue efímera. En ese privilegio
se comenta que los monjes que ahora vivían en Castañeda
eran los mismos que antes habían residido, junto con su abad Martín,
en Mozoute y que todos ellos eran oriundos de Córdoba.
Como recuerdo de las numerosas comunidades mozárabes que se instalaron
para repoblar la cuenca norte de Duero, allá por el siglo X, en
San Cebrián de Mozote se ha conservado una de las joyas más
representativas de este tipo de arte. La Basílica mozárabe
de San Cebrián de Mazote es uno de los monumentos de este estilo
más importantes de la península. Se trata de una iglesia
mozárabe del siglo X, construida en sillería y mampuesto.
Su planta es basilical de tres naves, separadas por arcos de herradura
que se apoyan en columnas. Los capiteles de estas columnas son espléndidos,
pues están labrados a trépano, derivan del orden corintio
y están realizados en la primera mitad del siglo X, aunque alguno
puede ser visigodo reaprovechado. La nave mayor está iluminada
con ventanas de arco de herradura que están abiertas en el muro,
siendo originales las del lado del Evangelio, mientras que las del lado
de la Epístola fueron reformadas durante el período barroco.
Entre la imaginería que guarda el templo destaca una Virgen de
la Asunción de alabastro de mediados del siglo XVI que formaba
parte del motivo central del retablo que existió en La Santa Espina,
obra de Manuel Álvarez; un Cristo yacente del siglo XVII de la
escuela de Gregorio Fernández; y un San Juan Bautista del 1600
en estilo cercano al de Pedro de la Cuadra.
La villa, elegida por la madre de Juan de Austria (hijo natural de Carlos
V), Bárbara Blombereg, para su retiro, también destaca
por dos ermitas, la del Humilladero y la del Cristo de Santas Martas,
así como por un convento de dominicas, del año 1305, mandado
levantar por Teresa Téllez y que en la actualidad es de propiedad
privada.
En cuanto a sus fiestas, la localidad celebra durante tres días,
en torno al 15 de mayo, la festividad de San Isidro, protector del campo,
con romería al Cristo de Santas Martas. Sin embargo, su fiesta
mayor en honor a su patrón, San Cipriano, tiene lugar a mediados
de septiembre
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