El Norte de Catilla.
26 de julio de 2008
Remanso de paz
El espíritu de la Ribera del Duero ha dejado huella en esta villa famosa por la calidad de sus vinos
Texto y fotografías de Rebeca Ruano.
Susurra
el Duero a su paso
por la Valis Bona.
Entona el río
un canto templado
y sereno que invade
cada rincón
de este verde y buen
valle situado en
el corazón
de la Ribera. Es
la sonata que recibe
a quien se adentra
en la localidad a
la que en un pasado
remoto bautizaron
con el nombre de
Valbuena de Duero
sus primeros pobladores,
gentes que decidieron
echar raíces
en un lugar poblado
de vida y naturaleza.
Esencia primitiva
que todavía
hoy se conserva,
porque si algo saben
los valibonenses
es que lo artificial
nunca será tan
bello como aquello
que está en
permanente renacer,
como aquel patrimonio
que respira, florece
y cambia de aspecto
cada día del
año. Tal vez
por eso el Duero
hincha el pecho al
cruzar el municipio,
camina libre, sin
miedo a que sus aguas
se tiñan de
inmundicia. Valbuena
del Duero ha llevado
el respeto al medio
ambiente a su máxima
expresión.
Por eso, sin renunciar
a expandirse, lejos
de dejarse llevar
por el ansia de crecer
y multiplicarse sembrando
cada recoveco de
ladrillo y teja,
la localidad ha hecho
una apuesta segura
y sostenible, preservando
la riqueza verde
en la que se encuentra
enclavada. Caminar
por el término
municipal supone
entablar contacto
con el 'Anillo de
Valbuena', un entramado
turístico
y ecológico
que conforman una
serie de miradores,
paseos y rutas naturales
aptas para todos.
Un placer como pocos
es ver pasar las
horas desde el entorno
del Duero, cuyo margen
derecho abraza la
localidad. Todo allí recuerda
a aquellos idílicos
paisajes fluviales
que pintaban los
impresionistas franceses.
A primera vista,
se presenta un pequeño
embarcadero de madera
donde los jóvenes
amarraran sus piraguas
y barcas de recreo.
No es extraño
contemplar a algún
fornido deportistas
paleando contra corriente
escoltado por la
frondosa arboleda
que enmarca todo
el cauce. Paralelo
al curso se sitúa
un paseo peatonal
que desemboca en
una zona de recreo
acondicionada para
bañistas y
viandantes. Un espacio
recuperado hace poco
más de un
año que gira
en torno a los muros
de un viejo molino
que se sitúa
próximo a
un isla desde donde
contemplar todo el
espectáculo
natural. La apuesta
por la ecología
se plasma a lo largo
de todo el recorrido.
Pero Valbuena de
Duero es también
arte e historia.
Testigo del paso
del tiempo es la
iglesia parroquial
de Santa María
del Castillo, edificada
entre los siglos
XVI y XVIII.
El espíritu
de la Ribera del
Duero ha dejado profunda
huella en esta villa
famosa por la calidad
de los vinos que
elaboran las bodegas
que se sitúan
en su alfoz. Mención
merece Bodegas Vega
Sicilia, uno de los
buques insignia de
la Denominación
de Origen.
ENTREVISTA
CON EL ALCALDE>>
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