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Un desarrollo razonable
que no acabe
con la soledad y el silencio
Angélica
Tanarro / Valladolid
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| Joaquín Díaz. /
Ramón Gómez |
«Quiero
pensar que esta apuesta por el libro es plural. Que es
una apuesta por el texto pero también por el contexto.
Por el conocimiento, pero también por el análisis.
Por la economía pero también por la cultura
entendida como cultivo de uno mismo. Por la sociedad pero
también por el individuo que la alienta».
Joaquín Díaz, director del Centro Etnográfico
de Urueña y pionero en su apuesta por esta villa
amurallada en el ‘centro del centro de Castilla’,
como dice el poema de Colinas, se alejó del tono
oficial de los discursos para hacer un canto al libro y
al silencio y la soledad que hacen posible la meditación.
Lo hizo de la mano del filósofo confuciano Mencio.
Mostró su desconfianza hacia el exceso de información
que procuran las nuevas tecnologías que hacen al
hombre tener opinión pero no criterio y abogó por
un «desarrollo razonable y sostenible» para
Urueña, un desarrollo que mantenga las condiciones
que hicieron de ella un lugar privilegiado para hacer posible
la maduración del pensamiento.
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