16/03/2007
  Un desarrollo razonable que no acabe con la soledad y el silencio

Angélica Tanarro / Valladolid

Joaquín Díaz. / Ramón Gómez

«Quiero pensar que esta apuesta por el libro es plural. Que es una apuesta por el texto pero también por el contexto. Por el conocimiento, pero también por el análisis. Por la economía pero también por la cultura entendida como cultivo de uno mismo. Por la sociedad pero también por el individuo que la alienta». Joaquín Díaz, director del Centro Etnográfico de Urueña y pionero en su apuesta por esta villa amurallada en el ‘centro del centro de Castilla’, como dice el poema de Colinas, se alejó del tono oficial de los discursos para hacer un canto al libro y al silencio y la soledad que hacen posible la meditación. Lo hizo de la mano del filósofo confuciano Mencio.

Mostró su desconfianza hacia el exceso de información que procuran las nuevas tecnologías que hacen al hombre tener opinión pero no criterio y abogó por un «desarrollo razonable y sostenible» para Urueña, un desarrollo que mantenga las condiciones que hicieron de ella un lugar privilegiado para hacer posible la maduración del pensamiento.