16/03/2007
  Reunión de soledades

El poeta Antonio Colinas y el pintor y grabador José Noriega unen su trabajo en la exposición inaugural

Angélica Tanarro / Valladolid

Antonio Colinas y José Noriega frente a sus obras. / Ramón Gómez

Como pasar de la utopía a la realidad. De la poesía a la contundencia de un espacio pensado para celebrar la vigencia del libro. Así valoraba ayer el poeta Antonio Colinas un proyecto en el que su palabra tiene especial protagonismo. Y lo decía momentos antes de que la exposición en la que ha trabajado con el pintor José Noriega abriera oficialmente sus puertas con la presencia de las autoridades presentes en Urueña.

‘ Luz que llora luz’. Así se titula este lugar en el que se han unido las palabras del poeta con los grabados del artista.

En el principio, fueron las palabras. Todo comenzó hace dos años cuando Colinas escribió un poema inspirado en el paisaje y la luz de Urueña en el que se preguntaba «¿Conocéis el lugar donde van a morir/ las arias de Haendel?» y se respondía «Está aquí, en el centro del centro de Castilla,/ donde por los linderos morados/ se tensa, como un arco, la luz;».
Esa luz fue la que le llegó a José Noriega y puso en marcha una serie de grabados que han dado lugar a una exposición y a un libro conmemorativo, de esos libros-objeto que salen de su taller de Velliza.

« Cuando me llegó el poema –relata Noriega– me impactó la luz que está en su interior y empecé a trabajar en torno a ella. El resultado son cuatro miradas sobre el tema, que de ninguna manera considero una ilustración, pues los poemas no pueden ilustrarse. Son un acompañamiento».

Cuatro miradas

Esas cuatro miradas se resumen en cuatro series ‘Niebla’, ‘Noche’ –como la negación de la luz–, ‘Agua’ –como lugar donde se acumula la luz– y ‘Fuego’ –como la pasión de esa luz–. «Y todo ello con la mirada puesta en el paisaje de Urueña, entendiendo el paisaje no como la piel sino como zumo de ese lugar».

Si Antonio Colinas comentaba que este proyecto era una buena prueba de cómo palabra e imagen pueden convivir en perfecta armonía, para Noriega el libro que ha resultado de su trabajo es la casa donde se juntan dos soledades. «Dos personas crean en soledad y juntan su soledad en una casa que les alberga. Esa casa es el libro».

El artista destaca cómo en un lugar donde se rememora la historia del libro y los cambios que la tecnología ha impuesto en su producción, él ha unido las más novedosas técnicas infográficas como la manera tradicional de grabar que supone la técnica de la xilografía. Al fin, una manera de escribir sobre los tacos de madera.

La relación de Antonio Colinas con la villa la explica el poeta en un bello texto del catálogo de la exposición. En él recuerda sus primeras visiones de Urueña, desde la carretera, durante sus idas y venidas de estudiante desplazado a Madrid. Y el primer día que la visitó. «Luego, se convirtió en una realidad el día en que rompí la distancia y el misterio, y entré en sus piedras, y contemplé el paisaje inmenso desde arriba, y comprendí la sensación leopardiana de ‘infinitud’».

Narra después su alejamiento de estos paisajes, su residencia en Italia y su reencuentro con el lugar tras «años de peregrinaje y de alejamiento radical». «¿Cómo definir todas estas sensaciones, este reencuentro con el ‘lugar secreto’ de que he comenzado hablando? Se imponía el silencio. O acaso, había que imaginar músicas. ¿Las de quién?».

Sensaciones

Las sensaciones de Noriega en torno al poema se explicitan en ‘Lágrimas de ortiga’. «Y no fue diferente lo que me sucedió cuando leí por primera vez el poema de Antonio Colinas ‘¿Conocéis el lugar?’: se me hizo mosto entre las manos; bebí cuanto pude y tardé en darles jabón y agua para que no perdieran el aroma, para que, como al andar con aguarrás me gusta que perdure en mí el perfume del alma de los pinos y los alerces, me quedara del poema su aceite por más tiempo...»

Todo esto sucede en la planta baja del centro e-Lea donde la exposición permanecerá abierta hasta el final de mayo. En «el centro del centro de Castilla» y en el centro-motor de un proyecto que ayer echó a andar con muchas complicidades.