16/03/2008

  Inmensa delicadeza

El centro e-LEA muestra ilustraciones de Eduardo García Benito sobre la 'Iliada' y la 'Odisea'

CRISTINA VASCO

 

Los primeros visitantes observan las ilustraciones de García Benito. / MIGUEL ÁNGEL SANTOS
En 1974 el Congreso de Estados Unidos votaba una moción felicitando al artista español Eduardo García Benito por su influencia en la cultura estadounidense. El pintor, conocido como Benito, empezaba, después de una larga trayectoria en el extranjero a ser «algo» reconocido en su Valladolid natal. Así lo explicaba ayer Teresa Ortega Coca, profesora de Historia del Arte en la Universidad de Valladolid en la inauguración de la exposición 'Homero déco'. La muestra, compuesta por una serie de aguadas en color que Benito realizó para ilustrar una edición de la Iliada y la Odisea, se podrá ver hasta el 15 de octubre en la sala de exposiciones del centro e-LEA, en Urueña.

«Si él viera la exposición estaría muy contento», resaltó Ortega, «porque le encaba Urueña, le parecía una villa con una belleza épica».

Nacido en 1891, cuando tenía 19 años consiguió una beca para ir a estudiar a París, donde llegó a ser reconocido como el representante español del Art déco. En una época en la que París era el centro del mundo artístico, Benito absorbe todas las novedades y trabaja para grandes revistas internacionales como Vogue y Vanity Fair. «En él confluyen todos los 'ismos' del siglo XX», aseguró el poeta Luis Alberto Cuenca. Tras recorrer medio mundo, en 1962 volvió a Valladolid, donde murió en 1981.

Las obras de la muestra son los originales de las ilustraciones que realizó en 1939 para la edición francesa de los clásicos de Homero, que el artista cedió a la Diputación de Valladolid. «Aunque él era expresionista, en los aguados de la Iliada y la Odisea su trabajo es de una finura y una delicadeza inmensa», aseguraba ayer Ortega Coca. Las obras de Benito aunan la violencia de la guerra con la sensualidad que reflejan episodios como el de las sirenas o de la hechicera Circe. Completados por los pies de foto -algunos extraídos de los textos originales y otros, simples localizadores- traducidos del francés por Cuenca, los aguados reflejan los episodios más conocidos de la obra de Homero.