El Norte de Castilla.
1 de agosto de 2007
Testigo de muchas vidas
La asociación
cultural La Picota se encarga de organizar la semana
cultural, las fiestas y un cotillón en Nochevieja
Isabel Jimeno
Ahora es uno de los símbolos del pueblo, uno de los lugares
emblemáticos de Grajera. De hecho, da su nombre a la asociación
cultural La Picota, llamada así en recuerdo al viejo pilar
de piedra que aún se conserva. Muchos años han pasado
por él, pero sigue mostrando una imagen similar a la que le
vio nacer hace varios siglos. Ahora su nombre es sinónimo
de alegría y actividades lúdicas, las que se encarga
de promover la asociación cultural que lleva su nombre, pero
no siempre fue así.
Y es que la Picota es el nombre del viejo rollo de ajusticiar que
en tiempos de la Inquisición se usó para impartir justicia.
Fue el papa Gregorio IX quien, en el año 1231, instituyó este
figura que en España quedó definitivamente abolida
en 1843, tras un primer intento fallido de las Cortes de Cádiz
en 1812. Seis siglos de ajusticiamientos y condenas a muerte. De
inquisidores famosos como Tomás de Torquemada, que pasó a
la historia por ejecutar a miles de supuestos herejes.
Entre los métodos utilizados, los viejos rollos en los que
se impartía justicia pública ante quienes quisieran
acudir a presenciar la ejecución de la condena. Y la de Grajera
fue una de esas picotas que cumplió con su primigenia misión.
Hoy eso solo queda en el recuerdo transmitido de generación
en generación y el rollo es uno valioso testigo mudo de la
Historia de este pueblo segoviano.
La iglesia
Un elemento destacado del patrimonio, uno de los mejores conservados
de la provincia de Segovia en esta categoría, que le hizo
merecedor de ser declarado Bien de Interés Cultural, al igual
que la iglesia de San Vitores. Y es además de ser un templo
barroco en el que destacan su pila bautismal de traza románica,
varios retablos barrocos y una custodia de sol fabricada en 1768,
en el pasado tuvo otros fines.
A tan solo unos metros de la picota, lo que hoy es un bello templo
a cuya sombra pasan largos ratos de conversación jóvenes
y mayores, siglos atrás fue un recinto penitenciario, pues
la torre de la iglesia es anterior al resto del edificio. Construida
en el siglo XIII, en sus primeros tiempos, la torre ejerció las
veces de cárcel en la que los reos cumplían condena
o esperaban el momento de ser ajusticiados en el rollo, otro de los
símbolos de este pequeño pueblo hoy conocido, sobre
todo, por la variada oferta turística y de ocio y la intensa
actividad urbanística que se desarrollas, con decenas de viviendas
nuevas y otras muchas en construcción.
OCIO
La oferta
turística incluye rutas a
caballo
o en ‘quad’, tiro con arco, campo
de golf
y un parque acrobático
Si en el pasado la agricultura
y la ganadería fueron el pilar básico
de la economía de Grajera y aún
hoy siguen ocupando a parte de su población,
el sector servicios cada vez toma más
peso en este pueblo de poco más de un
centenar de habitantes y con una intensa actividad
turística.
Aprovechando sus buenas comunicaciones con
Madrid y su cercanía a otras localidades
monumentales como Sepúlveda, Grajera
ha sabido explotar el sector turístico
y cuenta con un buen número de alojamientos.
Pero lo que más sorprende es la variedad
de actividades que se pueden realizar en este
pueblo gracias al espíritu emprendedor
de sus gentes. Rutas a caballo o en ‘quad’ por
el entorno de este pueblo del nordeste, tiro
con arco y hasta un parque acrobático
para demostrar la habilidad saltando de árbol
en árbol figuran entres las alternativas
de ocio de este pueblo que cuenta incluso con
campo de golf.
FIESTAS
Bailes en honor
de San Vitores
Grajera incluye entre sus fiestas San Isidro
Labrador, el 15 de mayo, aunque las mayores
están reservadas a San Vitores, el 26
de agosto, cuando más gente hay en este
pueblo de un centenar de habitantes que durante
los fines de semana y en vacaciones multiplica
sustancialmente su población. La asociación
La Picota, con la colaboración del Ayuntamiento
y empresas de la zona, se encarga de organizar
el programa que incluye orquestas, competiciones
deportivas y los bailes en honor del patrón.
ASOCIACIÓN
Marcha rodante en la semana cultural
Organizar las fiestas y la semana cultural
previa figuran en las actividades de
La Picota, surgida hace dos decenios para amenizar
la vida de las gentes, que también se
unen para celebrar en común el cotillón
de fin de año. Pero una de las actividades
más curiosas es la marcha rodante que
organiza durante la semana cultural en la que
los participantes deben dar la vuelta al pueblo
con algún objeto con ruedas. Bicicletas,
carros grandes o en miniatura, todo vale para
tomar parte en la prueba.
EL NOMBRE
Peña Grajera o
un pueblo de Burgos
Al menos al siglo XIII se remonta la existencia
de Grajera, pues ya aparece citada en un documento
del año 1204, entonces conocida como
Graiera. Aunque en el siglo XIX Pascual Madoz
habla de Gragera, en un texto de 1247 ya se
menciona como Grajera. El nombre puede derivar
del lugar conocido como Peña Grajera
o peña con grajos. El nombre se repite
en un despoblado burgalés, por lo podrían
haber puesto repobladores de esta zona, donde
abundan las piedras donde nidifican los córvidos.
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