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·31/08/2007
Un pueblo sin gente>
Benito y Francisca regresan por unos días a Aldealázaro, una pedanía de Ribota deshabitada desde que se marcharon en 1972

 

· 25/08/2006
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El pasacalles y la música durante el vermú, los mejores momentos de las fiestas de Ribota

 
- 19/09/2005
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Ribota trabaja en la creación de las normas subsidiarias que ayuden a atender la demanda de suelo urbanizable

 


El Norte de Castilla.
25/08/2006


Los sonidos del día

El pasacalles y la música durante el vermú, los mejores momentos
de las fiestas de Ribota


Texto y fotografías de Isabel Jimeno

Desde por la mañana hasta por la noche, la música no para de sonar durante las fiestas en Ribota, que llenan el pueblo de un ambiente especial.

El sonido del pasacalles despierta a los vecinos en la mañana del sábado del tercer fin de semana de mayo, con motivo de los festejos en honor de la Virgen de la Antigua. Los acordes de la charanga comienzan a sonar pronto. La Orquesta Amigos, como así se llama el grupo, recorre las calles de Ribota y se detiene en casi todas las casas del pueblo para cumplir con el ritual.

Los músicos, entre los que se encuentra alguno de la localidad, son muy bien recibidos por los vecinos, que les invitan a entrar en sus casas para desayunar o almorzar, dependiendo de la hora, pues el pasacalles se prolonga durante buena parte de la mañana.

Las campanas marcan que se acerca el final del recorrido musical para dar paso a la Eucaristía. Unos minutos de silencio en las calles y de nuevo la charanga sale del templo con su música para acompañar los bailes durante la procesión.

Acaban en los actos litúrgicos, pero el ambiente musical, no. Y es que comienza el vermú y la Orquesta Amigos continúa tocando sus instrumentos hasta la hora de comer, que se retrasa hasta más tarde de lo habitual.

La actuación de un grupo de danzas por la tarde y la orquesta por la noche permiten que la música continúe sonando por las calles de Ribota hasta que, de nuevo, el domingo por la mañana, la Orquesta Amigos recorre las calles con su tradicional y animado pasacalles.
La historia se repite el tercer o cuarto fin de semana de septiembre, cuando los riboteños vuelven a honrar a su patrona, la Virgen de la Antigua.

Hijo predilecto

Y buena parte del buen ambiente y espíritu festivo que respira durante el día en Ribota se debe a Gregorio Santamaría Azuara, un vecino del pueblo al que el Ayuntamiento nombró el año pasado hijo predilecto del pueblo por su trabajo altruista tocando la caja durante los días grandes en la localidad.
También Gregorio Santamaría y su grupo Orquesta Amigos son los encargados de dar un toque diferente a la Semana Santa desde hace unos años con las saetas que interpretan durante la procesión del Viernes Santo.



La asociación El Yugo organiza
una fiesta y una comida en verano


Isabel Jimeno.

El verano, la época en la que más gente hay en Ribota, quedaba un poco huérfano de fiesta hasta que hace unos años la asociación cultural El Yugo decidió organizar unos festejos para animar el mes de agosto. Fue la semana pasada cuando los acordes festivos volvieron a entonar gracias a este colectivo.
Además del grupo musical que amenizó la noche del sábado, una comida también sirve de excusa para reunir a vecinos y veraneantes de Ribota. Y es que si el censo no llega al medio centenar de habitantes, durante el verano la población del municipio se dispara. De hecho, la agrupación cuenta con cerca de trescientos socios. Lo mismo ocurre en Aldealázaro, una pedanía de Ribota, que desde hace más de un cuarto de siglo está deshabitada. Nadie vive en sus casas a diario, pero los fines de semana y en verano sí se abren para albergar a unas cincuenta personas que también se suman a las fiestas de Ribota, separada por poco más de dos kilómetros.

Entre fiesta y fiesta, la actividad en el municipio se centra en el trabajo y en el local de la asociación, que también hace las veces de bar. Aunque hay poca gente, el centro abre todos los días para hacer más amena la vida a los vecinos, que acuden a diario a tomar un café o echar la partida en las duras y bastante solitarias noches de invierno en este pequeño pueblo del nordeste segoviano.