El Norte de Castilla.
26 de octubre de 2006
Gruesos y suaves
El garbanzo
de Valseca, con unas características especiales,
es el producto más conocido de la localidad
Texto y fotografías de Isabel Jimeno
Originario de Asia Occidental, llegó a
España gracias a los fenicios y a los cartagineses.
Hoy está leguminosa está plenamente integrada
en la dieta y producción españolas. Entre
sus tierras de cultivo destaca Valseca. La localidad
segoviana en la que desde hace decenios se cultiva
el garbanzo.
Ahora, como en cualquier época del año,
es momento de su consumo, tras su siembra en primavera
y la recolección estival. Un meticuloso trabajo
en el que los vecinos de Valseca se esmeran, a la vez
que tratan de modernizar para facilitar la labor que
aprendieron de sus antepasados. Esos que les enseñaron
cómo debían mimar las tierras, en las
que se debe rotar su siembra por las 1.400 hectáreas
con cualidades especiales, la mitad de las que hay
destinadas al cultivo en Valseca.
Tierras con cualidades y bondades especiales y el esmero
de los agricultores en la selección de semillas,
en la recolección y en la limpieza y selección
del producto final dan lugar a los garbanzos de Valseca.
Ricos en hierro, potasio, calcio, fósforo, magnesio,
vitamina B y ácido fólico, los garbanzos
de esta localidad segoviana se caracteriza además
por ser gruesos y suaves al paladar «como la
manteca», según reza el refrán.
Y es que hay toda una serie de dichos en torno a esta
leguminosa de nombre científico ‘cicer
arietinum’. Cuándo ha de sembrarse, cómo
cocinarse o cuáles son sus características
ideales nutren el refranero en torno al garbanzo.
Nunca se ha dejado de cultivar, pero la dureza de su
producción sí que mermó la superficie
destinada al garbanzo, que ahora comienza a repuntar
de nuevo.
La fama de este cultivo se extiende más allá de
este pueblo segoviano, que desde hace dos años
celebra un certamen de exaltación del garbanzo,
su producto más conocido.
Fiesta de exaltación
Coincidiendo con San Isidro, el 15 de mayo, festividad
de los agricultores, los valsequeños rinden
un homenaje a su afamada legumbre. Una celebración
que busca revitalizar las fiestas de San Isidro a la
vez que dar a conocer el pueblo y sus conocidos garbanzos,
para los que sus productores buscan conseguir la Indicación
Geográfica Protegida.
Y qué mejor manera de promocionarlos que con
una gran comida popular cuya recaudación se
destina a fines benéficos. Un gran cocido con
el garbanzo –acompañado de chorizo, tocino,
carne, rellenos o repollo– como protagonista
de los centenares de raciones que se reparten entre
los asistentes a esta exaltación de una legumbre
que, además de propiedades nutritivas, dicen
que incluso es afrodisíaca.
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