
Fuente ubicada en uno de
los márgenes que atraviesa Figueruela de
Arriba. |
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Datos del municipio
Localización:En el noroeste
de la provincia zamorana, dentro de la comarca de Aliste,
se encuentra este municipio, que pertenece a la zona
electoral de Zamora.
Cómo llegar: Se accede desde la
carretera provincial ZA-912.
Distancia a la capital:85 kilómetros.
Superficie (en Km2):153.
Población:468 habitantes.
Actividades principales: Agricultura,
ganadería y empresa de
maquinaria de construcción.
Servicios básicos: Ayuntamiento,
consultorio, club de jubilados y
pistas deportivas.
Pedanías:Figueruela de Abajo, Flechas,
Gallegos del Campo, Moldones, Riomanzanas, Villarino
de Manzanas.
Lugares de interés: Los paisajes
de la Sierra de la Culebra y la zona
natural de Río Manzanas.
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Fiestas Patronales
La patrona del pueblo es Santa Irene,
el 20 de octubre, aunque esta localidad celebra esta
festividad el 20 de agosto.
Romerías:
El día de Todos los Santos, el 1 de noviembre,
se celebra la fiesta del Tizón, que consiste
en cortar un árbol, parte del cual se saca a
subasta y el resto se quema en la plaza de la Iglesia.
La hoguera se aprovecha para asar castañas, carnes
y embutidos que comparte todo el pueblo.
En Figueruela también se celebra
la mascarada de invierno, en este caso el carocho y
la obisparra, el día de San Esteban. El carocho
es el personaje principal, ataviado con un atuendo demoniaco
con el que pretende asustar a los niños, mientras
que el soldau (soldado), vestido con el uniforme tradicional
de infantería, lleva consigo una mochila en la
que introduce los donativos que recibe es el amigo
de los pequeños, a quienes acaricia.
Otra pareja de personajes son el ciego
y su criau. El primero va por las calles tambaleándose,
sosteniéndose a duras penas en un 'cayato' y
en su compañero de aventuras, cayéndose
al suelo en numerosas ocasiones, rascándose la
espalda en las paredes como si estuviera lleno de pulgas
y piojos. Uno de sus cometidos principales es asustar
a las mozas y a los niños, tirándoles
el 'cayato' y haciendo el payaso bestialmente. Mientras
tanto, el criau (criado) es el bueno de la pareja: viste
un traje caqui parecido al del soldau, pero viejo, con
una bisera, y una mochila para guardar los donativos
que le dan.
En tercer lugar se encuentra la zarramangona
o charramangona, un personaje gracioso y grotesco que,
en realidad, es un mozo vestido de mujer con un pañuelo
de fiesta atado con las puntas hacia arriba, jersey
negro, mantilla vieja cruzando el pecho y sosteniendo
a su espalda a su hijo (simulado con un muñeco
de madera), sayas y mandil. Debajo de este lleva un
'bantal' grande o faldriquera para meter los donativos
que le dan.
Finalmente, el bailador y la bailadora.
El primero viste el traje típico de fiesta alistano
montera, jubón, camisa blanca, pantalón
bombacho, fajín rojo, medias blancas y zapatos.
La bailadora luce el traje festivo de las alistanas
pañuelo de seda a la cabeza, blusa y mantón
de manila, sayas rojas y mandil bordados, medias blancas
y zapatos. Ambos van acompañados por el
gaitero y el portador de la vara de Santa Lucía.
La actuación de todos estos personajes
se desarrolla en tres actos: en el primero, se produce
una lucha ante la puerta de la iglesia. Por la mañana,
los vecinos que han asistido a la misa, observan a su
salida un carro. Sobre él se montan todas las
mozas del pueblo, quienes, ayudadas por el carocho,
el soldau y la zarramangona tratan de impedir que los
mozos muevan el carro y lo levanten, cosa que siempre
consiguen al final.
El segundo acto consiste en la procesión
petitoria, en la que los personajes piden, puerta por
puerta, por todas las casas del pueblo. La gente concede
más donativo al personaje que conocen o les une
algún vínculo familiar, o bien al que
ha representado mejor su papel.
El tercer acto, el principal, es la obisparra.
Al terminar la colecta, ya por la tarde, en la plaza
del pueblo se organizan una serie de actos conocidos
con ese nombre. La representación comienza cuando
el soldau coloca a todos los niños del pueblo
en dos filas paralelas bastante separadas. Estos, armados
con una espada de madera o un palo, al mando del soldau
desfilan marcando el paso hasta el final de la plaza.
Cuando los niños se confiaban, aparece por su
espalda el carocho, haciendo sonar ruidosamente sus
cencerros, repartiendo pelotazos a diestro y siniestro.
Los niños, conocedores de que les están
observando, intentan defenderse de este demoniaco personaje.
Por otra parte, la pedanía de
Villarino de Manzanas celebra una romería fronteriza
y de hermanamiento con la localidad portuguesa de Petisquiera.
Los vecinos de ambas localidades se reúnen, desde
1985, el segundo domingo de mayo para honrar a la Reina
de los Cielos. Las imágenes de la Virgen portuguesa
y española se encuentran sobre el pontón
que salva el cauce del Río Manzanas, donde no
existe templo alguno y donde los feligreses se concentran
al aire libre.
Tras la misa, que se celebra en los dos
idiomas, llega el momento de los bailes populares y
las canciones.
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Descripción

Puente de piedra sobre el
arroyo de Fontano en Riomanzanas. |
Figueruela de Arriba consta de una larga
calle, y en el centro del pueblo destaca su irregular
plaza adornada con un espectacular crucero, dotado de
una voluminosa base de formas semejantes a un cono invertido.
Encima aparece una columna estriada sobre la que se
sujeta una cruz de hierro de formas caladas. Muy próxima
a ella se encuentra la iglesia parroquial, de interior
sencillo, y sobre la ventana de la instancia adosada
existe un relieve de forma heráldica con sencillos
motivos.
El municipio lo componen también
otras seis localidades. Figueruela
de Abajo, localidad escasamente poblada, rodeada
de una abundante vegetación. A lo lejos solamente
se puede divisar la espadaña de la iglesia, realizada
en el siglo XVIII.
Flechas tiene
su mayor atractivo en su paisaje, incrustada en los
parajes más agrestes y frondosos de la Sierra
de la Culebra. Como centro de culto cuenta con una pequeña
iglesia.
Gallegos del Campo
presenta a su iglesia como edificio más singular.
En su interior cuenta con piezas de interés.
Destaca el retablo mayor de estilo barroco, ornamentado
con estípites y columnas salomónicas,
y su Cristo del Perdón, una talla de gran envergadura
de estilo románico-gótico. Entre las construcciones
del pueblo se halla una estela ornamentada, con una
rueda solar. Sirve de piedra decorativa colocada sobre
el dintel de una portada. Cerca del término existen
dos emplazamientos castreños, uno La Mazada y
otro, El Castrico.
Moldones destaca
por su iglesia parroquial, dotada de un prebistero cuadrado
y una nave más baja. La espadaña es de
tipo escalonado con pirámides en las esquinas.
Cerca del río Manzanas se encuentra un emplazamiento
castreño, conocido como Castrillo de los Moros.
Riomanzanas,
una de las localidades más bellas de la zona,
con el arroyo del Fontano, que parte el casco urbano
por la mitad. De su iglesia destaca una esbelta espadaña,
adornada con pilastras y flameros en las esquinas.
Album fotográfico de Riomanzanas >>
Villarino de Manzanas,
localidad de enorme riqueza paisajística. La
iglesia interesa por la esbeltez de la espadaña
barroca. En su interor, además del arco triunfal
apuntado, tiene una transcendencia especial su retablo
principal. Un enorme tríptico formado por una
amplia hornacina central con la imagen de la Magdalena
y dos cuerpos laterales ocupados por varios relieves
evidentemente nobles.
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