Ascenso 2007
 
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De ascenso en ascenso
Víctor Borda
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José Luis Pérez Caminero participó en el regreso a Primera de la temporada 1992-93 como futbolista y en el de esta temporada como responsable del área deportiva
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Director deportivo. El responsable del área deportiva del Real Valladolid posa en los Anexos. / M. Á. Santos

 

Ha estado seis meses sin cortarse el pelo por pura superstición

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Dolorido. Caminero es atendido por Tico Gómez de un golpe en la boca. / J. R.

 

Celebración. Caminero llega con el equipo para festejar el ascenso. / R. G.

 

 

 

 

 

 

ASin alguien está especialmente feliz por la consecución del ascenso a Primera División, ese es José Luis Pérez Caminero. Con él en la plantilla, en su último año como profesional, el conjunto vallisoletano descendió al infierno de la Segunda División. Esa es una herida que ha llevado abierta durante estas tres temporadas en la categoría de plata. Ahora, en su segunda campaña al frente de la dirección deportiva del club blanquivioleta, el ex futbolista –«aunque yo todavía me siento jugador», asegura– ve que el equipo regresa a la categoría que se merece por historia y ciudad.
‘Cami’ fue también protagonista del penúltimo ascenso a Primera División, allá por la temporada 1992-93. Era integrante de la plantilla que, a las órdenes de Felipe Mesones, devolvió al equipo a la máxima categoría del balompié nacional. Uno de los mejores recuerdos de su brillante carrera deportiva, máxime cuando dejaba el Real Valladolid para iniciar su apogeo profesional en las filas del Atlético de Madrid, club desde el que retornaría al vallisoletano para acabar con su carrera.
De aquel ascenso en el campo del Palamós, el director deportivo del Real Valladolid guarda bonitos recuerdos. «Fue un partido complicado. Nos jugábamos todo el año en un solo encuentro, en noventa minutos. La gran racha que conseguimos en los últimos diez partidos fue la que nos hizo llegar a ese partido con opciones. Recuerdo que la noche anterior del partido no pegué ojo. Tampoco pude dormir en la siesta previa al encuentro. La tensión era enorme. Sabíamos que venía mucha gente desde Valladolid y no queríamos defraudarles», recuerda el ex jugador.
José Luis Pérez Caminero tampoco olvida «la alegría de la gente tras la victoria. Recuerdo a la gente llorando de alegría en aquel campo. Fue muy emotivo. En el hotel más de uno fue a la piscina. Tiramos al agua al entrenador, Felipe Mesones, y al presidente, Marcos Fernández».
El ex futbolista reconoce que «quizá es mucho más intenso vivir un ascenso como jugador que como director deportivo. Allí lo logramos en el último partido y eso te aporta una dosis extra de satisfacción. Nos parecía que habíamos ganado la final de la Copa de Europa. Era mi último partido como jugador del Real Valladolid y quizá también por eso fuese más emotivo en mi caso».
El responsable del área deportiva del Real Valladolid destaca que esta temporada «todo ha salido rodado, aunque es verdad que como secretario técnico se sufre mucho, pues desde la grada poco puedes hacer. Hemos tenido la fortuna de contar con un entrenador de garantía y una plantilla que, a pesar de su juventud, ha estado implicada en todo momento para conseguir el ascenso. Y eso que este proyecto estaba diseñado para dos años, pero en el primero ha llegado el premio».
Caminero resalta que la suerte siempre es bienvenida para conseguir un ascenso, «pero no se consigue sin trabajo. La suerte influye, pero hacen falta muchas más cosas para conseguirlo».
Este ascenso ha supuesto un alivio para ‘Cami’. «Para mí ha significado el cierre de una herida que tengo desde el último descenso. Con esto hemos podido devolver a mucha gente algo de lo que perdieron hace tres años. Yo le debo mucho a este club y la entidad regresa por fin a una categoría que nunca debió perder por ciudad e historia».
No tiene duda a quién dedicar este ascenso. «Es para toda la gente del club que está detrás de las cámaras y que lo ha pasado muy mal durante estos tres años en el pozo de la Segunda División. La gente de las oficinas, las personas que se ocupan de los campos o de la lavandería,... Para todos ellos y, por supuesto, para los aficionados está dedicado este logro del primer equipo».
¿Qué es lo primero que va hacer Caminero tras lograr el ascenso? Lo tiene claro. Cortarse el pelo. Lleva seis mese sin hacerlo por superstición. Lo hizo antes de la derrota ante el Salamanca. Como el equipo lleva desde entonces sin perder, el director deportivo optó por no cortárselo. «Lo primero que voy hacer es cortarme el pelo. Mi peluquero, Ángel Sebastián, ya me echa de menos, pues son seis meses sin pasar por sus tijeras».

Un buen proyecto
Caminero reconoce que las supersticiones son un realidad en el fútbol. «Vas cogiendo las de otras personas cuando las rachas son buenas. Los jugadores y también los ex futbolistas, por lo general, somos muy supersticiosos».
El club ya trabaja en la planificación del equipo para la próxima temporada. Resalta que los ojeadores se han fijado en algunos de los futbolistas de la primera plantilla blanquivioleta. «Somos un club vendedor y con buenos futbolistas. Contamos con un equipo joven y con un técnico que sabe lo que quiere. Vamos a intentar conformar un bloque competitivo y homogéneo, siempre teniendo en cuenta las limitaciones económicas que arrastra el club».
Ahora, el teléfono de José Luis Pérez Caminero echa humo. Los representantes llaman con frecuencia para tratar de colocar su ‘mercancía’. «El cambio ha sido brusco. Ahora te llaman bastante. La Liga española es una de las más importantes del mundo y el escaparate perfecto para un futbolista. Esto atrae a muchos representantes que quieren colocar aquí a sus representados. Sobre todo hay muchos extranjeros interesados en colocar aquí a sus jugadores».
El ascenso es una realidad. Como en la temporada 1992-93, el equipo volverá a recibir el entusiasta apoyo de los aficionados. Caminero ya conoce la sensación. Ahora le tocará vivirlo como responsable del área deportiva. Tiene su parte de ‘culpa’ en este logro. El duro descenso de hace tres temporadas escocerá algo menos. Y el peluquero de Caminero volverá a cortarle el pelo seis meses después. Ojalá que no pierda la fuerza como Sansón y sea capaz de diseñar un equipo que permita un retorno sin sobresaltos al olimpo del fútbol español. Y es de esperar que no tenga que celebrar más ascensos porque el club consiga quedarse para siempre entre los mejores del balompié español. Caminero y el Real Valladolid han vuelto... para quedarse.

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