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Ochenta mil discos y más
de cinco mil objetos atesora Jordi Tardá en su casa,
lo que será el legado personal que este crítico
y productor musical aportará al futuro Museo del
Rock. La chaqueta de Ringo Starr, la guitarra de Bruce Springsteen
o la bañera de Elton John forman parte del mobiliario
de su domicilio de Mataró (Barcelona). Melómano
empedernido, Tardá se ‘enganchó al coleccionismo
en 1976, a raíz del primer concierto que los Stones
ofrecieron en España. Por aquel entonces, trabajaba
con el promotor Gay Mercader, que trajo por primera vez
a la banda inglesa a España. La entrada número
uno de aquel concierto empezó una colección
que, hoy por hoy, tiene un incalculable valor y que en unos
años los amantes de la música podrán
ver en el Museo del Rock, un empeño de Jordi Tardá
y que espera que vea la luz en el 2008. En estos cuarenta
años, ha recogido recuerdos e historias que ha volcado
en un libro ‘Diario de un coleccionista’ (Planeta),
donde hace un recorrido por las mejores tiendas, clubes
y restaurantes de todo el mundo que tienen relación
con el coleccionismo.
Jordi Tardá se precia de ser un experto en los Stones.
Ha organizado conferencias y exposiciones sobre la figura
y leyenda de la banda, ha escrito artículos, realizado
programas de radio monotemáticos y entrevistas. Es
uno de los pocos profesionales españoles que forma
parte del círculo más o menos privado del
grupo británico. Desde 1990 es invitado por la banda
a todos los estrenos mundiales de sus giras. ¿Quién
no querría que Keith Richards le dedicase, en vivo,
el punteo de ‘Times on my side’ a tres palmos
de la cara?
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| DCazadoras, discos, fotografías,
artículos y un sinfín de objetos de los
Stones forman parte de la colección personal
de Jordi Tardá que en un futuro formará
parte del Museo del Rock. De momento, lo guarda en su
casa. / Manolo S. Urbano |
–Supongo
que habrá estado en el estreno de gira europea en
Milán, ¿cómo ha visto a los Stones
del 2006?
–He tenido la suerte de asistir a todos los estrenos
de gira desde ‘Steel Wheels’ en 1990 y, desde
luego, estuve el pasado día 11 en Milán. Que
yo recuerde, el estreno de ‘A Bigger Bang’ en
Europa ha sido el mejor que he visto jamás de los
Stones. Muy bueno a nivel musical. Nunca les he visto en
tan buena forma y tocando tan bien....así como entregarse
con tanta convicción al público. Fue apoteósico.
–¿Hay alguna circunstancia especial
que marque esta situación óptima de los Stones
en la nueva gira?
–Hay varias circunstancias. Por una parte, está
la recuperación del accidente de Keith Richards,
luego la rehabilitación de Ron Wood de su problema
con el alcohol y también el estado de salud de Watts.
Todo eso ha puesto en tela de juicio el momento físico
del grupo. Y claro… los Stones han salido en Milán
conscientes de todo ello, con más fuerza y capacidad
que nunca. Han dado una auténtica lección
de estar bien y de fuerza. Por otro lado, en Milán
también ha habido factores a su favor, el país
estaba de fiesta por su victoria en el Mundial. Además
Jagger cantó una canción en italiano, algo
que nunca había hecho antes. Demasiado para Italia.
–Y a nivel de unidad y camaradería,
¿cómo están ahora lo cuatro stones?
–Con todo lo que les ha pasado últimamente,
he visto a la banda más piña y más
unida que nunca. Creo que son conscientes de que los problemas
se solucionan estando unidos. Les he visto con un grado
de compañerismo que hace años que no veía.
En la rueda de prensa de Milán parecían más
amigos que nunca. No estábamos viendo a un grupo
de simples músicos, sino a cuatro amigos de toda
la vida pasándolo bien. Me llamó la atención
el protagonismo que Jagger cede a Richards a lo largo de
todo el concierto, acercándose a él constantemente
sobre todo en los punteos.
–Ya que les conoce personalmente, ¿cómo
es cada uno de los Stones? ¿La imagen que dan se
corresponde con su personalidad?
–Jagger siempre es él mismo cuando es músico
y cuando es persona, no cambia. Es muy amable, supercorrecto,
aunque también un poco arrogante. Sabe que es Mick
Jagger, va de Mick Jagger y yo le aplaudo por ello. Keith
Richards y Ron Wood son más comparsas. Cuando cumplen
delante de la prensa, van de Rolling Stones, pero en las
distancias cortas se mezclan con los demás con una
facilidad pasmosa. Son muy llanos, bromistas y amables…
Finalmente, Charlie Watts es el más correcto. Siempre
parece que se autoprotege. Es también muy buen tipo.
–¿Cómo define ‘A Bigger
Bang’ Jordi Tardá?
–Para mí es el mejor disco desde ‘Some
girls’. Hay grandes canciones. Compusieron 42 y grabaron
18. En Milán tocaron por primera vez ‘Streets
of love’… y fue impresionante. Son canciones
hechas para el directo y eso no ocurría en un disco
de los Stones desde ‘Some girls’.
–¿Cómo empieza la relación
de Tardá con los Stones?
–En el año 1976. Era socio de Gay Mercader
y trajimos a los Stones a Barcelona el 11 de julio. Ahí
se inició un contacto que luego creció con
el paso de los años. Actualmente no es que sea un
amigo íntimo de ellos, ni tampoco del alma. Pero
tengo la suerte de que cuando me ven me saludan y de que
tengo una relación especial con Keith Richards
.
–¿Alguna botella de bourbon compartida?
–(Risas) Surgió cuando les trajimos
a Barcelona en aquel año. Le estaba esperando en
el hotel Princesa Sofía. De repente llegó
Richards en un taxi discutiendo con su novia de entonces,
que era Anita Pallenberg. Estuvieron de bronca desde la
recepción hasta la habitación. Richards y
ella subieron por las escaleras y yo ayudé a Richards
a subir el equipaje. Lo más bonito fue en 1982 cuando
vinieron a Madrid. Yo me estaba recuperando de un cáncer
linfático. Gay Mercader, que es el referente de los
Stones de toda España, le contó a Richards
lo de mi enfermedad. Y Keith dijo: «Vamos a darle
una alegría». Y me invitaron a estar con ellos
una semana alojado en su mismo hotel así como a ver
el concierto de Madrid en el escenario. Cuando tocó
el punteo de ‘Times on my side’, se puso a tres
metros de mí y le tocó como dedicándomelo.
Años después Gay Mercader le comunicó
que yo me había recuperado, y Richards dijo sonriendo:
«Todavía sé hacer milagros». Aquello
me dio a entender que la faceta humana de Keith está
a una gran altura a pesar de ser un personaje conocido en
todo el mundo.
–Ha expuesto un montón de veces material de
los Stones. ¿Qué objetos conserva con mayor
aprecio?
–Por ejemplo una botella de Jack Daniels de aquel
concierto en Madrid en 1982. Keith Richards me dijo que
se la sostuviera para devolvérsela después.
No se la devolví. Me la quedé y ahora cada
vez que la veo me trae recuerdos de aquellos momentos y
de mi recuperación del cáncer. También
tengo una lata de Mike Jagger, pero vamos… esos son
objetos sin importancia. Dentro de los objetos muy valorados
tengo el primer dossier de prensa que se hizo de Los Rolling
Stones, su primer acetato, un disco de oro de Brian Jones…
un montón de cosas.
–¿Podrá verse en un futuro una
nueva exposición de los Stones a cargo de Jordi Tardá?
–Hice una en el mes de mayo en Gerona. Ahora estoy
centrado en el primer museo del rock de carácter
didáctico de Europa. Lo montaremos en la Plaza de
Toros de Gerona. Habrá dos salas de concierto, una
estación de metro propia y muchísimo material
para exponer. Se inaugura en el 2008. Va a ser el único
en Europa de estas características.
–¿Cuál es el futuro de los Stones
según Jordi Tardá?
–Ni ellos mismos saben qué va a ocurrir después
de esta gira. Keith va a hacer de padre de Johnny Deep en
‘Piratas del Caribe 3’ y el resto no sé
por dónde andarán.
Su museo
Los dibujos originales de la película ‘Un submarino
amarillo’ han sido la última adquisición
que ha realizado Jordi Tardá para su futuro Museo
del Rock, un empeño personal de este periodista,
promotor y ‘alma mater’ de la Feria del Disco
de Barcelona, que sueña con crear un espacio único
donde quede plasmada la historia del rock. Son mucho años
los que lleva Tardá coleccionando documentos gráficos
y sonoros de las grandes figuras y conciertos de todos los
tiempos, recuerdos y curiosidades que pronto dispondrán
de ubicación permanente. El museo tendrá dos
espacios emblemáticos dedicados a los más
grandes grupos del rock, Los Beatles y los Stones, en los
que se recogerán los objetos y recuerdos coleccionados
durante décadas por este mitómano. Allí,
los incondicionales podrán encontrar las entradas
de los conciertos ofrecidos por Jagger y cia en España
–incluida la primera del concierto de Barcelona en
1976, diferentes ‘chupas’ de los Stones, una
tarjeta de crédito de Jagger o la camisa que Richards
regaló al propio Tardá.
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