La solemnidad de sus procesiones,
junto con la austeridad y el silencio, son algunas
de las señas de identidad de la semana
santa burgalesa.
Entre los actos más destacados es de
obligada mención la Procesión
del Encuentro, el Jueves Santo, en la
Plaza de San Fernando; la Procesión
del Viernes Santo en la que se presta
una atención especial a la talla de Cristo
Atado a la Columna y el Vía Crucis penitencial
por el castillo. Como cierre a estos días
de Pasión, el Domingo de Resurección
tiene lugar la Procesión del Anuncio
Pascual, en cuyo recorrido se produce
el encuentro entre Cristo Resucitado y la Virgen
de la Alegría, en la plaza de Alonso
Martínez, donde la imagen de Cristo se
reunirá con la de su Madre, anunciándose
en ese momento el júbilo pascual.