
La Semana Santa vallisoletana, declarada de
Interés Turístico Internacional,
es una de las más importantes de España
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Ha llegado el momento. Las
calles vallisoletanas comienzan a transformar
su rutina para dejar paso al arte, la religiosidad
y la devoción, que cobran un protagonismo
inusual.
La calidad de la Semana Santa vallisoletana
está relacionada con la belleza y la importancia
de las tallas que conforman sus procesiones.
Las 19 cofradías presentan pasos y retablos
de incalculable valor, que permiten recordar
la bella unión entre religión y cultura.
No es fácil tener la posibilidad de ver desfilar
en una misma ciudad tallas de tan singular
belleza como ‘La Oración del Huerto’, ‘El
Señor Atado a la Columna’ o ‘Las Lágrimas
de San Pedro’. Pero la Semana Santa vallisoletana
no sólo se distingue por la belleza e importancia
artística de sus pasos, que se pueden contemplar,
prácticamente en su totalidad, en la Procesión
General del Viernes Santo, sino por la originalidad
y distinción que imprimen algunas cofradías
a sus procesiones. Todas son dignas de ver,
todas presentan un encanto especial y todas
poseen un halo de misterio y majestuosidad
que convierten a este acontecimiento religioso
en algo más que un simple paseo por las calles
de una ciudad entregada.
La Semana de Pasión de Valladolid también
es conocida internacionalmente por un acto
singular, a la vez que original: el Sermón
de las Siete Palabras. Organizado por la cofradía
que lleva su nombre, comenzó a pronunciarse
en la Catedral para ya, en 1943, ofrecerse
en la Plaza Mayor. A partir de 1944, un grupo
de cofrades salió a caballo para pregonar
por toda la ciudad el anuncio del Sermón.
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