Un
tímido comienzo
Las novias de Carlos Moya y la
lencería de Íntima Farae destacan
en la primera jornada de desfiles
Sonia
Quintana
 |
| Antonio Zúñiga.
El joyero vallisoletano presentó por primera
vez sus complementos en los desfiles de Burgos.
/ Fotos F. Ordóñez |
Aunque la moda infantil fue la encargada
de inaugurar la primera jornada de desfiles de la Pasarela
Castilla
y León, fueron los trajes de novia y la lencería
los verdaderos protagonistas del día. La firma
soriana Rojatex aprovechó esta primera pasarela
Otoño-Invierno para presentar la que será la
próxima temporada su primera colección
de ropa de calle para los más pequeños
(de 0 a 6 años). Bautizada bajo la marca comercial
de ‘Cucun’, la firma, que hasta ahora centraba
su hacer en la pijamería, presentó unas
prendas teñidas de colores ácidos. Junto
al punto de los burgaleses de Trasluz pusieron la nota
más colorista y alegre de la jornada.
La vallisoletana Imelda de Pablo, que se estrenaba
ayer en el salón burgalés, presentó unas
novias sobrias y de líneas muy rectas, inspiradas
en el siglo XVIII, tal y como explicó la propia
diseñadora tras su desfile. Una apuesta correcta
y sin ningún riesgo para su debut. La moda nupcial –representada
en esta ocasión por tres grandes firmas castellanas
y leonesas– alcanzó su punto álgido
con las novias del vallisoletano Carlos Moya que, entre
sus muchos aciertos, también tuvo algún
pequeño tropiezo. Entre sus modelos ‘vintage’ –la
firma ha rescatado en esta colección algunos
de sus primeros diseños–, destacó un
vestido de cuello cisne realizado en encaje de color
oro viejo. Sin embargo, no tan adecuado resultó el
voluminoso vestido acolchado con pequeñas mangas
de farol, de inspiración oriental.
Flores y más flores
Villais, también de Valladolid, fue la otra
firma de vestidos de novia presente en la jornada de
ayer. Con prendas mucho más barrocas que las
de su inmediatamente sucesor en los desfiles, Carlos
Moya, los vallisoletanos abusaron de la superposición
de flores en los trajes. Su apuesta por los metalizados,
en tonos maquillaje, fue aplaudida por el público;
mucho menos numeroso que en ediciones anteriores.
En lo que sí coincidieron las tres casas de
novias fue en el color: nada de blanco. La explicación
salió de la boca de Noemí Moya, portavoz
de la firma vallisoletana: «se llevan los tejidos
100% naturales y ninguno es blanco. Para obtener ese ‘blanco
novia’ hay que darle a los tejidos un tratamiento
químico y mezclarlos entre sí».
Así, Villais presentó algunos de sus
trajes en rosa y verde palo, Imelda de Pablo hizo lo
propio con los beiges, y Carlos Moya tiñó de
cobre viejo sus propuestas más juveniles.
Ory, Teleno, Íntima Farae y Evelyn, esta última
encargada de cerrar los desfiles de la jornada, pusieron
con su lencería la nota sexy de la jornada.
Con un desfile muy cuidado, la firma leonesa Íntima
Farae se llevó los mayores elogios. Conjuntos
para todas las ocasiones. Así, ante la vista
de los presentes, pasaron granjeras, jardineras, marineras...
hasta llegar a las prendas más especiales, en
las que destacó un romántico conjunto
beige de topos negros. Los lazos fueron la nota común
de todas las prendas.
Los triquinis de Teleno
La firma palentina Evelyn hizo una clara apuesta por
los tonos berenjena y no quiso desaprovechar la oportunidad
de presentar sobre la pasarela su nueva línea ‘Home’,
en la que hay desde sudaderas hasta zapatillas de estar
en casa. «Queremos crear todo un ‘mundo
Evelyn’», señaló Susana de
los Mozos. Entre las prendas más curiosas, los
triquinis que la firma leonesa Teleno presentó en
sustitución de los bodies. El marrón
y el azul celeste fue una de las combinaciones más
repetidas, exceptuando los negros que, como de costumbre,
ganaron por goleada. El tanga pierde importancia otorgándosela
a los shorts y los culottes; en eso, no hubo división.
La jornada, algo tímida en público y
propuestas, estrenó los desfiles de complementos.
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