El
brindis final
Amaya Arzuaga, Locking Shocking y
María Lafuente despiden la última jornada
de la pasarela protagonizada por los más jóvenes
Sonia
Quintana
 |
| Juan Vicente
Herrera saluda a la diseñadora salmantina
Fely Campo.
/ Fotos F. Ordóñez |
Nadie quiere perderse los últimos desfiles de
cada edición. Como ya es habitual, el claustro
del Palacio de la Merced se queda pequeño para
dar cobijo a todos los que quieren hacerse con un sitio.
El desfile de Amaya Arzuaga, que un año más
cerró la pasarela con un lleno absoluto de público,
es el más deseado; no en vano, la diseñadora
castellana y leonesa más internacional ‘juega
en casa’. Entre los cientos de espectadores,
en las primeras filas estuvieron presentes el presidente
de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente
Herrera, y el vicepresidente y consejero de Economía,
Tomás Villanueva; ambos rodeados de los protagonistas
de la jornada: los diseñadores. Así,
la salmantina Fely Campo compartió los desfiles
de María Lafuente, Locking Shocking y Amaya
Arzuaga con Villanueva, mientras que la leonesa Raquel
Marcos y el burgalés Francisco Javier Santamaría
hicieron lo mismo con Herrera.
Junto a ellos, otros de los rostros habituales de la
jornada: la directora general de Comercio, Córdula
García, el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio,
el delegado territorial de la Junta, Jaime Mateu, y
el viceconsejero de Economía, Rafael Delgado. «Esta
sexta edición constata la fortaleza del sector.
Esta nueva etapa, con dos ediciones anuales, demuestra
la madurez del proyecto», señaló Juan
Vicente Herrera, momentos antes de que diera comienzo
el desfile de María Lafuente.
El vino fue el protagonista de la jornada pero las
diferentes
creaciones que presentaron los diseñadores en
la primera edición del certamen ‘Vino
y Moda’ no fueron más que el aperitivo
de sus excelentes colecciones. La modelo María
Sanjuán abrió los desfiles del día
con un diseño del burgalés Francisco
Javier Santamaría, que presentó una mini-
colección en negro y azul petróleo impecable.
Inspiración viajera
Los pantalones pitillo, las minifaldas y las capas
fueron algunas de las notas predominantes de la tarde.
La vallisoletana Eulalia Mateos, fiel a su estilo,
subió a la pasarela cortísimas prendas
muy femeninas pero con un ligero toque infantil. En
crudos y rosa palo, la joven diseñadora presentó una
colección realizada en ‘chanel’,
bambula y seda natural. Jimena Rilova se ha inspirado
en los viajes, «en los caminos que se cruzan»,
señaló la burgalesa. Para dar cuenta
de esos ‘cruces de caminos’, Rilova ha
mezclado tejidos como el chantilly o el tul, aunque
también dio buena cuenta de los metalizados.
Pocas colecciones quedaron libres de ellos.
Los diseñadores invitados, los madrileños
Locking Shocking, fueron cubriendo a sus modelos de
oro y plata, desde la cabeza a los pies, a través
de su colección ‘Bipolar’, presentada
hace unas semanas en Cibeles. La arriesgada propuesta
de esta pareja de artistas tuvo una sorprendente acogida.
Raquel Marcos estampó sus prendas negras con
motivos de Art Decó en dorado; Eugenia Ortiz
mostró brocados plateados, Didesant cerró su
desfile con un vestido blanco y plata; y Natacha Arranz
presentó varias prendas en gris plata metalizado.
No fueron los únicos.
La salmantina Fely Campo volvió a acertar con
sus volúmenes imposibles. Adornadas sus prendas
con enormes pecheras de inmensos botones, destacaron,
sobre todo, sus vestidos de noche. Didesant y Natacha
Arranz fueron los únicos que arriesgaron con
la puesta en escena; el leonés más que
la vallisoletana. Didesant cerró el desfile
de su colección bautizada ‘Frío,
calor’, en la que se mezclaron los grises con
los rojos, los tonos fuego con el azul hielo... con «la
Reina de las Nieves» –señaló el
creador–, una modelo que ‘latigaba’ a
sus dos porteadores. Natacha Arranz hizo colgar de
sus coloridas prendas pequeños animales de goma.
De la colección de Didesant destacó un
impresionante abrigo de lana blanco y de la de Natacha
su colección de prendas metalizadas. La vallisoletana
cerró su desfile con un voluminoso ‘traje
de novia’ realizado con tela vaquera. Quien también
quiso dar un toque diferente a su desfile fue Esther
Noriega que cubrió el rostro de sus modelos
con máscaras venecianas. Sus trajes de fiesta
para la próxima temporada están inspirados
en «el romántico ambiente veneciano»,
indicó Noriega.
Raquel Tomillo, con uno de los estilos más definidos,
no presentó una de sus mejores colecciones,
aunque cabría destacar un mono con estampados
selváticos en cobres y naranjas. Quien sí acertó de
pleno fue la leonesa Raquel Marcos con una muy trabajada
colección en negros y dorados, estampada por
la Escuela de Arte de León. Su abrigo de rayas
blancas y negras con las mangas abullonadas se llevó los
mayores elogios de la jornada.
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