Moda
con el auténtico
sabor de las viñas
Los diseñadores emergentes
de Castilla y León se
inspiran en el vino
Los tonos burdeos y los vestidos dominan la idea que
los caldos de la región transmiten a los jóvenes
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Vestido largo
en diferentes texturas
con vuelo y aires muy sensuales. / Félix Ordóñez. |
La Pasarela de Castilla y León
quiere seguir innovando en todas las ediciones, y una
de las propuestas que más éxito ha tenido
es la de fundir la moda y el vino. En una época
en la que está de actualidad el maridaje entre
los caldos y la comida, la Pasarela ha querido ir un
poco más lejos y ha logrado una perfecta fusión
entre la moda y los vinos de Castilla y León.
La mayor parte del mérito de este éxito
la tienen los diseñadores, que han puesto sobre
las modelos su visión de los productos de las
bodegas. El color burdeos ha destacado entre el resto
de la gama, aunque el crudo, el negro o los tonos plateados,
que han conquistado a los jóvenes creadores.
Hay quien dice que el vino hay que beberlo entre amigos
y, a ser posible, de etiqueta. Pues para los diseñadores
de Castilla y León, los vestidos y el largo
son la perfecta plasmación del espíritu
que es capaz de transmitir un buen caldo.
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| Falda de dupión
crudo con aplicaciones de tul granate y cuerpo
de gasa con escote redondo de Eulalia Mateos, inspirado
en el vino de Viña Berganza. / Félix
Ordóñez. |
Eugenia Ortiz ha sido seducida por los
vinos de Emilio Moro y ha creado un vestido con escote
palabra de honor
en negro y extensiones de pelo natural. Todo un lujo
que la diseñadora interpreta como la metamorfosis
que sufre un cuervo que ha probado la uva con la que
se fabrica el Cepa 21, de las bodegas Emilio Moro.
La modelo apareció sobre la pasarela con los
labios de un rojo subido, en claro recuerdo a la inspiración
de todo el desfile.
Eulalia Mateos se ha decantado por la sencillez del
color crudo, aunque deja un pequeño espacio
para el color granate en las aplicaciones que coloca
en la falda de dupión con aplicaciones de tul
y que representa los colores de Castilla y León
y del vino. La Viña Berganza ve reflejado en
este diseño sus caldos con carácter.
Raquel Marcos quiso destacar la cepa de la vid, logo
de las bodegas Leda en su vestido largo de corte sirena
y escote barco. Por eso las estampó en gris
sobre ante Alcántara negro. Como Di De Sant,
que también utilizó un elemento de la
Castro Ventosa para crear su diseño. Para ello,
ideó un conjunto de falda de color vino y un
cuerpo hecho con las etiquetas vinícolas. Todo
con una espectacular puesta en escena gracias al tocado
de vid, con uvas incluidas, que lució la modelo
sobre la pasarela.
Otra de las puestas en escena que más llamó la
atención fue la de Natacha Arranz. Su vestido
y abrigo de seda natural en color plata metalizado
ya dejaba bien a las claras que no iba a dejar indiferente
a nadie. La diseñadora dice haberse inspirado
en las etiquetas de las Bodegas Alto, platas, y en
su filosofía de ser atemporales. La que también
creó su diseño a partir de la idea de
la bodega fue María Lafuente, que puso sobre
la pasarela un vestido de gasa largo en color crudo,
con un cinturón de pedrería. Además,
iba acompañado de un bolero de lana. Toda una
obra de arte, que la creadora definía como un
reflejo de la filosofía de la bodega Luna Beberide: ‘Arte
y vino’.
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| Esther Noriega
(Abadía
de Retuerta) / Félix
Ordóñez. |
Y nos quedamos con los largos, que,
sin ninguna duda, conquistaron a los diseñadores. Fely Campo vio
en el caldo Castillo de Peñafiel un vestido
hasta los pies de seda natural en color burdeos que
destaca por un abullonado en la cadera. Y es que Fely
Campo se ha inspirado en la textura y el movimiento
del vino en la copa. Y desde el final del proceso,
el vino, nos trasladamos al principio: la vid. Porque
Esther Noriega ha visto en los viñedos que rodean
al monasterio del siglo XII en el que se encuentran
las bodegas Abadía de Retuerta la idea de su
vestido largo de organzas, sedas y crêpes en
el que dominan los colores verde y marrón.
Todo
un ejercicio de originalidad.
Las que se han visto conquistadas por el color del
vino han sido Raquel Tomillo y Jimena Rilova. La primera
ha plasmado sus idea de calidad de la bodega Ruberalta-Vegaizán
en un vestido largo con encajes, volantes y lentejuelas
con mucho vuelo. La sensualidad y las líneas
femeninas destacan en el diseño. Y Jimena Rilova
ha querido destacar la capacidad del vino de Liberalia
Enológica para envejecer. Lo ha hecho en un
vestido largo de color vino con organza por un lado
y red por otro. Francisco Javier Santamaría
prefirió el marrón de la tierra en la
que crecen las vides para crear un vestido transparente
con los laterales plisados y abierto en la espalda
que representa a las bodegas Arroyo. Y Antonio Zúñiga
hizo una gargantilla de hilos de plata rematados con
piedra del color de la uva, y zarcillos, inspirado
en las vides de Ribera.
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| Eugenia
Ortiz (Emilio Moro)..
/ Félix Ordóñez. |
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| Di de
Sant (bodegas Castro Ventosa) /
Félix Ordóñez. |
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