| LOS focos
se apagan y
Laura suspira aliviada.
Todo ha salido a pedir
de boca. Las
representaciones de la obra ‘As
you like it’, deWilliam
Shakespeare, que el grupo
teatral de la residencia Alfonso
VIII, y que ella se ha
encargado de coordinar este
año, han sido un éxito en la
sala Borja de Valladolid
durante los tres días en
las que se han ejecutado.
-¿Estás satisfecha del
trabajo realizado?
-Teníamos mucho
miedo
al
miedo
al
principio porque los últimos
años siempre hemos tenido un
director y, este año, por
problemas personales, no ha
podido venir. Y es que un
Shakespeare es muy difícil, y
además había mucha gente para
salir a escena. Ha habido mucho
trabajo y he tenido que llevar a
mucha gente, pero al final te
compensa porque todo el mundo
nos ha felicitado.
-¿Tenías pensada la obra
antes de saber que el director no iba a poder estar?
-Sí, la elegimos nosotros, porque
él desde el principio ya nos dejó
claro que no iba a venir. Así que
me puse a buscar una obra para
acoger al máximo número de
personas, porque éramos treinta
en escena. Elegimos ésta un poco
por la provocación y sabíamos
que iba a ser difícil, ya que
somos un grupo aficionado, pero
desde mi punto de vista salió
bastante bien. A nuestro público,
que son principalmente
familiares y amigos, les gustó
mucho. Todos nos dieron la
enhorabuena.
-¿En qué consistió
tu labor como
coordinadora?
-Yo era la encargada de mirar las
obras y de repartir los papeles.
Antes de elegir la obra, siempre
llevaba preparadas clases de
interpretación e improvisación
para los ensayos, porque había
gente nueva que nunca había
actuado. Además, la parte de la
escenografía la he coordinado, y
también me encargaba de dirigir
la obra, de convocar las
reuniones, de dar a conocer la
obra colocando carteles y demás.
-¿Incluso las clases de
interpretación las impartías tú?
-Tuve que buscarme la vida. Es
mi tercer año en el grupo y ya
había visto lo que se hacía al
principio. A parte, me puse a
buscar por Internet ejercicios y
cosas para poder hacerlo.
Tenemos el handicap de que la
gente tiene prácticas y que
estudiar en exámenes, y debes
comprometer a la gente. Lo más
complicado es moverlos, porque
hay retrasos todo el tiempo.
Había días en que me decía: ya
está, lo dejo, no quiero saber
nada del teatro...
-¿Yno te daba miedo ser la mala?
-Sí, pero ya me conocen y saben
que puedes tener un día con
mayor cabreo. Luego pides
perdón y ya está. Hacia el final
ya estaba bajo mucha presión: no
tenía tiempo, llevaba mucho sin
ir a clase porque estaba dedicada
enteramente al teatro desde que
me levantaba hasta por la noche,
pero también era comprensiva
con la gente que, por ejemplo,
estudiaba Arquitectura y tenía
entregas. Había una chica que
estudia Química que estaba todo
el tiempo con exámenes y le
decía: ‘anda, vete a estudiar...’.
Hay que comprenderlo.
-¿Has podido aplicar el teatro
a
tus estudios?
-Me vino muy bien cuando entré
a la hora de hablar en público,
porque en mi carrera tenemos
muchas presentaciones y
probablemente tengamos que
dar muchas charlas de aquí en
adelante. Es algo muy bueno, no
ya sólo para la mía, sino para
todas las carreras, formar parte
de un grupo de teatro, porque la
gente tiene que quitarse ese
miedo, algo que en clase nunca
te enseñan pero que necesitas
aprender a hacerlo. Además, el
teatro en el Alfonso VIII es una
forma de convivencia.
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