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FUERA DEL AULA
 
LAURA ÁLVAREZ | ESTUDIANTE DE NUTRICIÓN Y DIETÉTICA Y COORDINADORA DEL GRUPO DE TEATRO DEL ALFONSO VIII
     
  «Formar parte de este grupo es una forma de convivencia»  
  Texto de Patricia López Villalón. Fotografía de Alfonso E. Caño  
     
 

 

LOS focos se apagan y Laura suspira aliviada. Todo ha salido a pedir de boca. Las representaciones de la obra ‘As you like it’, deWilliam Shakespeare, que el grupo teatral de la residencia Alfonso VIII, y que ella se ha encargado de coordinar este año, han sido un éxito en la sala Borja de Valladolid durante los tres días en las que se han ejecutado.

-¿Estás satisfecha del trabajo realizado?

-Teníamos mucho miedo al miedo al principio porque los últimos años siempre hemos tenido un director y, este año, por problemas personales, no ha podido venir. Y es que un Shakespeare es muy difícil, y además había mucha gente para salir a escena. Ha habido mucho trabajo y he tenido que llevar a mucha gente, pero al final te compensa porque todo el mundo nos ha felicitado.

-¿Tenías pensada la obra antes de saber que el director no iba a poder estar?

-Sí, la elegimos nosotros, porque él desde el principio ya nos dejó claro que no iba a venir. Así que me puse a buscar una obra para acoger al máximo número de personas, porque éramos treinta en escena. Elegimos ésta un poco por la provocación y sabíamos que iba a ser difícil, ya que somos un grupo aficionado, pero desde mi punto de vista salió bastante bien. A nuestro público, que son principalmente familiares y amigos, les gustó mucho. Todos nos dieron la enhorabuena.

-¿En qué consistió tu labor como coordinadora?

-Yo era la encargada de mirar las obras y de repartir los papeles. Antes de elegir la obra, siempre llevaba preparadas clases de interpretación e improvisación para los ensayos, porque había gente nueva que nunca había actuado. Además, la parte de la escenografía la he coordinado, y también me encargaba de dirigir la obra, de convocar las reuniones, de dar a conocer la obra colocando carteles y demás.

-¿Incluso las clases de interpretación las impartías tú?

-Tuve que buscarme la vida. Es mi tercer año en el grupo y ya había visto lo que se hacía al principio. A parte, me puse a buscar por Internet ejercicios y cosas para poder hacerlo. Tenemos el handicap de que la gente tiene prácticas y que estudiar en exámenes, y debes comprometer a la gente. Lo más complicado es moverlos, porque hay retrasos todo el tiempo. Había días en que me decía: ya está, lo dejo, no quiero saber nada del teatro...

-¿Yno te daba miedo ser la mala?

-Sí, pero ya me conocen y saben que puedes tener un día con mayor cabreo. Luego pides perdón y ya está. Hacia el final ya estaba bajo mucha presión: no tenía tiempo, llevaba mucho sin ir a clase porque estaba dedicada enteramente al teatro desde que me levantaba hasta por la noche, pero también era comprensiva con la gente que, por ejemplo, estudiaba Arquitectura y tenía entregas. Había una chica que estudia Química que estaba todo el tiempo con exámenes y le decía: ‘anda, vete a estudiar...’. Hay que comprenderlo.

-¿Has podido aplicar el teatro a tus estudios?

-Me vino muy bien cuando entré a la hora de hablar en público, porque en mi carrera tenemos muchas presentaciones y probablemente tengamos que dar muchas charlas de aquí en adelante. Es algo muy bueno, no ya sólo para la mía, sino para todas las carreras, formar parte de un grupo de teatro, porque la gente tiene que quitarse ese miedo, algo que en clase nunca te enseñan pero que necesitas aprender a hacerlo. Además, el teatro en el Alfonso VIII es una forma de convivencia.