|
Pocos de sus alumnos conocen el extenso
bagaje profesional que se esconde tras su semblante
serio. Con una larga trayectoria en la cuarta agencia
de noticias más importante del mundo, profesor
de la Universidad Complutense en los años 80,
pionero en el asociacionismo profesional de los periodistas
vallisoletanos, Pedro Damián de Diego imparte
actualmente Redacción Periodística en
la Universidad de Valladolid.
-Periodista de EFE, fundador de la
Asociación de la Prensa de Valladolid, profesor
universitario
¿Qué faceta le ha
dado más satisfacciones?
Quizá la más grande, porque responde
a una vieja aspiración, es que Periodismo esté
en la principal universidad pública de Castilla
y León. Ese mero hecho es ya una satisfacción.
Tengo una profunda creencia en la solidez de la carrera
periodística en la formación del profesional.
-Todavía hoy buenos profesionales
proceden de otras carreras, y frecuentemente se escucha
que para llegar a serlo no es necesario estudiar Periodismo.
¿Cómo se rebate?
Vivimos en un clima de inconsistencia jurídica.
En España y en muchos países existe el
mismo problema: las empresas contratan a personas sin
cualificación, amparándose en que el derecho
a la información es de todos. Eso no ocurre en
otras profesiones a las que se reconoce una gran responsabilidad,
como la Medicina. Pero la nuestra tiene tanta o más
responsabilidad que cualquier otra. Una información
mal dada puede provocar una guerra.
Ahora que se están estudiando
las propuestas de Estatuto del Periodista, ¿considera
necesaria una regulación profesional específica?
Aquí puede ser periodista cualquiera. Por
coherencia, estoy a favor de que la única vía
de acceso profesional sea la carrera de Periodismo.
-¿Pero no es suficiente con
las leyes generales?
No es tanto una cuestión de normas específicas
como de formación y de cultura. Para dar una
noticia hay que saber qué es noticia. Y lo primero
que tiene que ser es verdad. Eso, y muchas otras cosas,
es lo que se aprende en la facultad de Periodismo. Así
que todo está unido.
-¿Salen los licenciados con
una buena preparación?
Han mejorado mucho. Hace cuarenta años
no había los medios que hay hoy. Las aulas estaban
masificadas, existían muchas carencias. Ahora,
es verdad que aún existen desigualdades entre
facultades. Pero es más fácil que la calidad
y la igualdad se logren en la enseñanza pública.
-Si volviera a ser alumno, ¿qué
oportunidades no dejaría pasar?
Yo tuve la suerte de tener buenos profesores y
de empezar muy pronto a hacer prácticas en buenos
medios, en Madrid. Lo que más influye es lo que
el alumno pone de su parte. Vivir la enseñanza
y participar es muy importante. En el programa hay un
70% de práctica. Eso supone también un
esfuerzo para los profesores, pero los alumnos tienen
que aprovecharlo, esforzándose. Es imprescindible
estar desde el primer día atento, pegado a la
actualidad, que es nuestra materia prima.
-Con las tecnologías actuales,
que acercan la información a la redacción,
¿se ha terminado el periodismo de calle?
Es un peligro que existe. Varios fenómenos
conducen a eso: el primero es un sobreexceso de información.
La proliferación de gabinetes de prensa, de agencias
de comunicación, hace que un periodista se encuentre
fácilmente con trescientas informaciones al día
en su ordenador, y de lo más variopintas. Además,
los medios cuentan cada vez con menos recursos humanos.
Corremos el riesgo de convertirnos en periodistas-oficinistas.
Si nos quedamos ahí, si no se contrastan los
datos con otras fuentes, va en detrimento del producto
informativo y de la calidad.
-Las agencias suelen ser un paso hacia
otros destinos profesionales. ¿Qué le
sedujo para quedarse en EFE?
Es una agencia que ofrece muchas posibilidades.
Tiene presencia en muchos países del mundo. Hacemos
lo que se llama periodismo de laboratorio,
que tiene mucha penetración en los medios, aunque
al periodista se le reste protagonismo. Me encanta que
lo que escribo se difunda por todo el mundo.
|