VALLADOLID
LATINO 2007
  Más ambición
  Javier León de la Riva, Alcalde de Valladolid
  Alejandro Sanz
  Juan Luis Guerra
  La Oreja de Van Gogh
  Manuel Quijano
  Miguel Bosé
  Más de un artista
 

 
 
LA oreja de van gogh
 
Pablo Benegas (guitarrista), Haritz Garde (batería), Álvaro Fuentes (bajista), Amaia Montero (vocalista) y Xabier San Martín (teclista); los cinco integrantes de La Oreja de Van Gogh. / El Norte
  «ni con el grammy
hemos sentido la ilusión primitiva»
 
sonia quintana
 

Tras finalizar su gira latinoamericana, el quinteto donostiarra regresa a los escenarios con un mini ‘tour’ junto a Dover y Coti,
en el que hará un paréntesis para repasar sus éxitos en Valladolid


 

Xabier San Martín
«El truco es seguir sin mezclar la amistad con los negocios»

Además de ser el teclista, es el compositor de gran parte de los temas de La Oreja de Van Gogh. Xabier San Martín (San Sebastián, 1977) cumplirá 30 años sobre el escenario del Estadio José Zorrilla el próximo 20 de mayo. «Iré con 29 años a Valladolid y me iré con 30», reseña el músico donostiarra, autor también de ‘Ni una sola palabra’, primer sencillo del nuevo álbum de Paulina Rubio; y de ‘Adelante’, canción consigna de la última edición de ‘Operación triunfo’.

–Desde junio del 2006 no han parado. Salamanca fue testigo del primer concierto de su gira ‘Guapa’, que terminó a principios del pasado mes de marzo en Bogotá (Colombia), ¿no entra en sus planes tomarse un descanso?
–Técnicamente habíamos terminado la gira y habíamos dicho ‘hasta aquí’; pero, de repente, nos propusieron esto y nos apetecía. Los festivales te permiten ‘colarte’ y sorprender. Un grupo te gusta cuando lo has visto en directo. En el disco escuchas las canciones, pero en directo oyes al grupo y ahí decides definitivamente si éste merece la pena o no. Si lo que te gustaba en el disco sigue en el directo, quiere decir que es verdad, que no te han engañado con tanta parafernalia. En un festival igual hay mucha gente que no iría a ver solo a La Oreja pero, solamente porque ha pagado la entrada, va y te escucha y te da una oportunidad.

–¿Canciones de siempre o ‘Guapa’?
–Es un debate que tenemos todos los días. Siempre intentamos llevar una mezcla realista. Por un lado, no van a faltar ninguna de las canciones conocidas, pero también vamos sustituyendo viejas glorias por canciones del último disco, si no nos quedamos un poco estancados.

–¿Mezclar la amistad con los negocios?
–Ese es el truco: seguir sin mezclar la amistad con los negocios. La verdad es que nosotros nunca hemos visto esto como un negocio. La biografía de este grupo parte de una realidad y es que éramos amigos de la Universidad antes de La Oreja de Van Gogh. Éramos unos estudiantes que teníamos el típico grupillo que tocaba en los bares y, de pronto, se ha profesionalizado. Desde fuera se puede ver como un negocio, y técnicamente lo es, pero, para bien y para mal, hemos sabido mantener entre los cinco el mismo ambiente del principio. Supongo que si viéramos esto como un negocio surgirían temas de celos y una funcionalización que no sé si a la creatividad le vendría bien.

–¿Pero cada uno tendrá una función?
–Más o menos. Cada uno somos como somos y la suma de las cinco personalidades forman un cóctel absolutamente dispar que es La Oreja de Van Gogh. A medida que pasa el tiempo sí que se va perfilando más y unos valemos para unas cosas y otros valen más para otras; pero las decisiones, a nivel político, que es lo importante, las toman cinco personas, al 20%. Siempre ha sido así.

–¿Todos componen?
–Musicalmente, Amaia y yo tiramos más del carro; Pablo ha hecho más letras... Pero aunque tomen la iniciativa unos, en mayor o menor medida, las canciones pasan por el local. Las manoseamos todos y, al final, todos le damos el toque de cada uno. Entre todos se discute y no en plan buen rollo como en ‘Médico de Familia’; nos agarramos unos rebotes... Eso también forma parte de la creación.

«Todavía no nos lo creemos»
–El año pasado celebraron su décimo aniversario. Si echan la vista atrás, ¿se arrepienten de algo?
–Nos reímos, sobre todo, de nuestros videoclips; son de juzgado de guardia. Pero como decía Fernando Savater: ‘Las opiniones tienen fecha’. ‘Dile al sol’, nuestro primer disco, claro que no lo haríamos hoy así porque cuando lo escribimos teníamos veinte años. No lo cambiaríamos, pero todo tiene su momento. Si con veinte años nos hubiéramos puesto a hablar de cosas de los treinta, seríamos unos repipis.

–¿Cuándo pasó de ser un hobby a una forma de ganarse la vida?
–Durante la grabación del segundo disco, estábamos de exámenes en la Universidad, y yo me recuerdo perfectamente, junto con Haritz, estudiando por las noches Contabilidad Analítica. Ha sido todo absolutamente eventual. Todavía no nos lo creemos. Nunca habíamos buscado esto. Hemos sido como intrusos en todo este mundillo y eso nos ha permitido reirnos mucho y relativizar todo mucho, lo bueno y lo malo. Nos pasa con los premios; ni te mueres de la ilusión cuando te lo dan ni de la frustración, y te pones a llorar, cuando no te lo dan.

–Hablando de premios. Ondas, de la Música, Amigo... y hasta un Grammy Latino por su último álbum, ‘Guapa’. ¿Alguno les habrá hecho más ilusión con otro?
–Como ilusión, ilusión, el Concurso Pop-Rock ‘Ciudad de San Sebastián’, que ganamos en el año 1997. El año anterior nos habíamos clasificado y estuvimos todo el verano ensayando mogollón de horas. Teníamos unos nervios el día anterior... Había unas veinte personas de público. Y ganamos. Eso nos hizo una ilusión que yo creía que nos moríamos. Ni con el Grammy ha vuelto eso. Luego los demás..., que no nos los quiten, pero ilusión primitiva como ese recuerdo no tenemos.

–¿Son tan románticos como parece en sus letras o es puro márquetin?
–Es más fácil hablarle a un folio que a alguien directamente. Cuando uno escribe se envalentona más que en la vida real. Supongo que somos normales y, como todo el mundo, cursis en la intimidad; lo mismo que cualquiera.

–‘Dile al sol’, ‘El viaje de Copperpot’, ‘Lo que te conté mientras te hacías la dormida’ y ‘Guapa’, ¿cómo ha crecido La Oreja de Van Gogh?
–Hay dos visiones. La más inmediata es que suena muy distinto. La voz de Amaia, que canta más técnicamente; la arquitectura musical de las canciones, que son más complejas... Pero, en una segunda lectura un poco más profunda, te das cuenta de que todas las canciones de La Oreja son la misma. La filosofía sigue intacta. Son cinco personas que, sin ser músicos profesionales, están contando historias cotidianas con melodías sencillas y directas; con una sofisticación medida y comedida. Está claro que ha cambiado la manera de escribir, las inquietudes, pero, en esencia, inevitablemente, vamos siguiendo la misma línea.

–Y ha resultado ser la receta del éxito.
–Si la supiéramos..., sacaríamos un disco cada año. El secreto es ser natural y confiar en lo que estás haciendo. Cuando uno busca el éxito, la gente no es tonta y lo cala. Un mínimo necesario es ser honesto contigo mismo.

–Entre tantas historias, habrá alguna más especial.
–Para nosotros detrás de cada canción de veinte líneas hay diez folios de cosas que queremos decir. Citar una es pensar automáticamente en todas las demás.

  Anunciantes