VALLADOLID
LATINO 2007
  Más ambición
  Javier León de la Riva, Alcalde de Valladolid
  Alejandro Sanz
  Juan Luis Guerra
  La Oreja de Van Gogh
  Manuel Quijano
  Miguel Bosé
  Más de un artista
 

 
 
Manuel Quijano
 
La mirada profunda de Manuel Quijano, ahora en solitario. / Miguel Ángel Santos
  Café solo, pero
que sea quijano
 
lía zahra lorenzo
   


CD

En solitario
Manuel Quijano se atreve a lanzar
‘Vidas y venidas’
sin sus hermanos.

SI el buen café puede tomarse solo y sin azúcar, la buena música también puede tocarse en solitario. Manuel Quijano debió pensar algo parecido cuando decidió sacar su nuevo disco ‘Vidas y venidas’ sin Raúl y Óscar sus hermanos y compañeros en su aventura musical. Aunque el leonés ha reseñado desde el primer momento que esta separación es solo «momentánea», las letras de sus temas son más íntimas que nunca. Eso sí, el sonido Quijano continúa inamovible. A pesar de tener ritmos más poperos que los trabajos anteriores, la rumba o el mambo sigue influyendo al vocalista de Café Quijano. Ya sea en solitario o con sus hermanos, Manuel representa mejor que nadie la mezcla latina en la música.
Desde el café que regenta su padre, profesor de música, en León –y que se llama La Lola, como su primer gran éxito dentro del mercado musical– esta familia se ha empapado de todas las melodías posibles para crear un sonido propio, diferente y siempre reconocible. Precisamente, esta originalidad fue la que llevó a Café Quijano a dar el salto a la fama. Tras recorrerse muchas discográficas, la maqueta con los primeros acordes del sonido Quijano llegó a manos de la Warner Music, que se atrevió a apostar por ellos. Su primer disco llegó al mercado en 1998 y llevaba el mismo nombre que el grupo ‘Café Quijano’ fue la presentación en sociedad de la familia y de su particular sonido. Y también, el comienzo de la leyenda canalla de los Quijano, que Manuel se ha encargado de desmentir desde entonces. Sus letras hablan de la noche y de aquellos que la frecuentan con asiduidad, pero los hermanos aseguran que no son canallas «por lo menos en el sentido de vividores».

‘La Lola’
El disco lanzó a los leoneses de lleno al mercado español y preparó al público para su gran éxito, ‘La Lola’, single de su segundo disco, que apareció tan solo un año después, ‘La extraordinaria paradoja del Sonido Quijano’. En él, la familia se destapó en España y fuera de ella. Consiguieron un disco de platino y optaron al Grammy como mejor banda de rock latina. Todo un éxito que les abrió muchas puertas. Siempre ha entendido cada canción como una historia completa, con su principio y su final, aunque aseguran que ellos no son los protagonistas de sus letras sino que se dedican «a fotografiar la realidad que vemos».
En 2001, lanzaron su tercer disco ‘La Taberna del Buda’, que repetía la fórmula de su anterior trabajo. Los sonidos rock seguían dejando hueco a los latinos. Una fusión que ha estado presente desde el comienzo de su carrera y que en el disco ‘Qué grande es el amor’, el cuarto, compartían con otros artistas como Celine Dion o Joaquín Sabina. Y luego este pequeño silencio que ha conducido a Manuel a lanzar ‘Vidas y venidas’ en solitario.
En este último trabajo, el vocalista de los Quijano habla de sí mismo, de los demás y del amor, tema omnipresente en sus letras, para dejar un pequeño hueco a una de sus pasiones frustradas, la de ser futbolista. Junto a sus hermanos, el vocalista ya había dedicado un tema, ‘Sírvame una copita’, al deporte rey. Esta canción, la de España en la Eurocopa 2004, y aunque no ayudó a romper el maleficio patrio en los grandes campeonatos sí demostró que el Sonido Quijano se adapta a todo, aunque sea en solitario.

  Anunciantes