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Miguel Bosé
«Espero que esta
buena salud de la que goza el álbum
siga»
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Para celebrar sus 30 años en la
música, Miguel Bosé (Ciudad
de Panamá, 1955) ha publicado ‘Papito’,
un álbum de grandes éxitos
cantados a dúo «con los amigos
más cercanos». Julieta Venegas,
Shakira, Ricky Martin, Juanes, Alejandro
Sanz, Paulina Rubio y Laura Pausini, entre
otros, han formado parte de este disco conmemorativo,
que ahora toma forma de gira en ‘Papitour’.
–¿Por
qué celebrar 30 años?
–A la gente le gusta celebrar
las cifras redondas y la verdad es que 30
años no es una cifra redonda pequeña.
No fue idea mía, yo estaba embarcado
componiendo canciones para un disco nuevo,
pero me comprometí en esta historia
porque me apeteció muchísimo.
Me parecía que había llegado
el momento de hacerlo, por la carrera y,
sobre todo, por la gente; y decidí
hacerlo con los amigos más cercanos,
dentro de todos los que tengo en la música.
–Además
de componer canciones, ha escrito una novela.
–Ya está lista, lo
que pasa es que estoy limpiándola
porque es muy extensa y hay que aligerarla.
Prefiero no hablar de ella y que la gente
la descubra en su momento. No sé
si encontraré tiempo para entregarla
a fin de año; si no, será
al principio del que viene. Lo importante
es que esté bien rematada.
–Se ha publicado
que ‘Papitour’ será su
gira de despedida.
–Eso no va a pasar. Lo que
sí he dicho es que después
de esta larga gira cerraré un capítulo.
Cuando termine este proyecto haré
una pausa bien merecida y retomaré
el trabajo que he dejado apartado. Con ‘Velvetina’
abrí una zona en la música
bastante diferente a todo lo que yo he hecho
siempre; que es como ahora estoy escribiendo
y componiendo. Hay que tratarla de otra
manera, no se puede mezclar con todo el
resto.
–¿Habrá
un nuevo Miguel Bosé?
–Me encanta la idea de volver
a empezar a fabricar una nueva historia.
El repertorio de ‘Papito’ no
lo tocaré durante mucho tiempo porque
quiero dedicarme a esta nueva fórmula
y a hacer conciertos de otra manera.
–Con la práctica
que da la experiencia, ¿cómo
se enfrenta a meses y meses de aviones y
viajes por carretera?
–A mí las giras me
gustan mucho, las gozo. Hay gente que las
detesta, que las sufre; yo, en cambio, soy
carne de carretera. Cuando me pongo a componer
ya estoy barruntando una posible gira y
me excito muchísimo. Me gusta esa
vida; es muy dura, pero está llena
de anécdotas, de aventuras... Todos
los días son diferentes y vivo casi
con lo que es mi verdadera familia. He pasado
más de la mitad de mi vida con todos
ellos y, en el fondo, es un reencuentro
familiar. Además, voy a intentar
llegar al máximo de lugares posibles
porque una carrera se construye con la música
que uno hace, con el lenguaje que uno construye,
pero la gente tiene todo que ver en el éxito.
«Hay una especie de falso
mito»
–Hasta
‘Papito’ era uno de los artistas
españoles menos versionados, ¿ha
querido demostrar algo a alguien?
–Hay una especie de falso
mito que espero que, a partir de ahora,
se suavice. La gente escucha mis discos
y cree que es mundo muy personal y hermético,
pero las canciones es otra historia. En
este disco se demuestra perfectamente que
cualquiera las puede cantar. Es verdad que
en el sonido de mis producciones, o en cómo
las planteo, quizá sea difícil
entrar porque son todavía más
personales que el lenguaje que fabrico,
pero se confunden canciones y producción.
–¿Fue
muy difícil conseguir reunir a tantos
artistas?
–Fue complicado montar la
producción porque todos ellos o estaban
de gira o grabando o haciendo promoción
o, simplemente, descansando. Pero se trató
simplemente de cuadrar fechas porque todo
el mundo en cuando se lo pedí me
dijo: ‘¡por supuesto!’.
–Usted fue
capaz de ponerse el sombrero de once maneras
distintas, ¿qué tal se lo
han puesto sus invitados en este proyecto?
–Más bien se lo han
quitado porque entraban con un respeto y
una pasión en cada una de las canciones...
Uno perdido en las amistades nunca se para
a pensar que, en algún momento, yo
pasé a ser referencia para ellos
porque, entre otras, han crecido con mi
música, como descubrí haciendo
esta producción. Quitando a mis contemporáneos
–David Summers, Alaska y Michael Stipe–,
el resto han crecido como fans y eso ha
facilitado mucho el trabajo. Todos conocían
muy bien el repertorio y cada uno vino con
su canción favorita bajo el brazo.
–¿Cuál
fue la más repetida?
–Es curioso pero nadie llegó
con la misma. Yo estaba armado de opciones,
de alternativas..., en definitiva, de excusas,
pero cada uno vino con una canción
diferente y tenía clarísimo
lo que quería hacer.
–‘Papitour’
tiene la peculiaridad de que será
una gira ‘a la carta’, ¿variará
mucho el repertorio en cada ciudad?
–En julio del año pasado
colgamos unas 260 canciones en la web (www.miguelbose.com);
al cabo de dos meses, la mitad; luego, la
mitad; y, al final, ha quedado una selección
de unas cuarenta. Sobre esas, hemos pedido
a los fans que elijan las 30 que quieren
escuchar en su concierto. En el 80% de los
casos las canciones que eligen son las mismas,
por lo que el cuerpo del concierto va a
ser siempre el mismo pero, de ciudad en
ciudad, cambiarán tres o cuatro.
Sí hay canciones que en España
no tocaremos para nada y en América
tendremos que tocar mucho.
–Y no siempre
estará solo sobre el escenario.
–A los cantantes nos divierte
mucho cuando se nos invita a subir a un
escenario, que es lo que nos gusta hacer,
y nunca decimos que no. En el disco están
los amigos con los que comparto vida. Celebrar
una carrera es celebrar una vida y tenían
que estar los más cercanos, pero
tengo una serie de amigos, con los que hay
mucha admiración mutua, pero que
no son tan íntimos, que también
se subirán en algún momento
en algún escenario del mundo. En
muchas ciudades va a haber sorpresas.
–¿Y
en Valladolid?
–Vamos a ver si podemos hacer
algo pero no lo garantizo porque yo esa
misma madrugada tengo que coger un avión
para México; pero me encantaría.
–‘Papito’
lleva varias semanas como número
uno en la lista de ventas, ¿siente
mariposas en el estómago?
–Lo más impresionante
no son las semanas si no que hay una venta
física impresionante. Creo que la
industria está más impresionada
que yo. Espero que esta buena estrella y
esta buena salud de la que goza el álbum
siga porque lo merece. Celebrar una carrera
es reconocer a mucha gente: músicos,
productores, mánagers... Si uno llega
a poder celebrar 30 años, que la
gente te esté avalando durante tanto
tiempo y que haya entendido el discurso
que haces y lo haya privilegiado, considero
que son culpables, coprotagonistas, cómplices
y responsables de esta historia. Creo que
estoy en deuda y tengo que agradecerlo.
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