|José Antonio Gil Verona | Director del Museo de la Ciencia
«Queremos que el público sepa que la ciencia se encuentra entre nosotros»
«El museo será algo vivo, donde se expliquen aquellos temas científicos que se encuentren de actualidad»
 


José Antonio Gil Verona, director del Museo de la Ciencia. /A. E. Caño

Doctor en Medicina y catedrático de la Facultad de Educación de la Universidad de Valladolid, José Antonio Gil Verona, director del Museo de la Ciencia, no puede ocultar sus ilusiones y temores ante el reto de dirigir un museo vivo, «donde se explicará la ciencia de forma sencilla, pero sin caer en errores, y donde debemos transmitir al visitante que todo lo que está relacionado con lo científico no es ajeno a la sociedad».

-¿Cómo y por qué un médico se ha convertido en director del Museo de la Ciencia?
–Soy licenciado y doctor en Medicina, catedrático de la Escuela Universitaria de la Facultad de Educación, concretamente del departamento de Anatomía Humana, y siempre me ha interesado la labor divulgadora, no quedándome en lo que es la actividad científica, sino que siempre he pensado que debemos hacer ver a la sociedad para qué sirve la ciencia. Por ello, cuando vi el proyecto de este museo vallisoletano, me interesó.

–¿Le ayudarán sus conocimientos médicos en este trabajo?
–Me ayudará más haber trabajado en dos facultades distintas –Medicina y Educación–, porque  de esta forma sé lo que es adaptar una ciencia como la Medicina a estudiantes, médicos y a otro tipo de educadores.

-¿Cuáles son los objetivos que persigue el museo?
–Pretende acercar al público el mundo de la ciencia. No quiero que el visitante aprenda algo determinado, sino lo que tiene que darse cuenta es que la ciencia se encuentra entre nosotros y que todos somos parte de ella; considero que en la medida que tengamos más cultura científica, seremos más libres y responsables. Por tanto, el objetivo último es estimular la educación afectiva sobre el mundo de la ciencia, y por ello trataremos de explicarla de manera sencilla, pero sin caer en errores, teniendo en cuenta que la ciencia es más compleja, pero que puede ser entendida.

–Esos son los objetivos más inmediatos, ¿y los futuros?
–A través de exposiciones temporales y diferentes actos que se organicen en el Auditorio, haremos que el Museo de la Ciencia sea algo vivo, de tal forma que todos los temas científicos o de actualidad que estén en auge se expondrán y explicarán.

-¿Cuál es la primera impresión que quieren causar en los primeros visitantes?
–Para contestar a esta pregunta, puedo contar la primera impresión que yo tuve. Lo primero, me sentí orgulloso porque es un museo completamente moderno, ubicado en un muy bonito edificio y donde se han incorporado unos colores llamativos. Una vez que traspasé la puerta, me llamó la atención la Sala de los Niños, con una vitrina de cristal donde los más pequeños se encuentran aprendiendo cosas, mientras los padres pueden visitar tranquilamente el museo. También despertó mi interés la puerta de la sala de exposiciones temporales y toda la sala de exposiciones permanentes. Y si luego te encuentras con un robot que te da la bienvenida y, posteriormente, dispones de simuladores de velocidad u otros encantos, al final el museo te va atrayendo.

–¿Cómo será la programación?
–Lo primero que haremos es contactar con los diferentes museos de la Ciencia del país, entrar, por decirlo de alguna manera, en los grandes circuitos museísticos, con el objetivo de compartir exposiciones. Y lo segundo, cuando se encuentre terminado el Auditorio, todos los temas que se encuentren de moda serán expuestos por expertos, que tratarán de explicarlos de forma sencilla, pero sin cometer errores, para estimular el conocimiento. El nivel de las explicaciones será básico, pero para todas las edades, porque todos tenemos algo que aprender.

–¿Qué dificultades han tenido para dotarlo de contenido?
–La principal dificultad es individualizar el museo. No quiero que éste sea similar al de Valencia o el de A Coruña –no se puede olvidar que tenemos el único Planetario digital del mundo–, y en la Galería de Sabios e Inventos me gustaría incluir algunos descubrimientos relacionados con la Comunidad Autónoma de Castilla y León.

¿Resultará complicado no caer en la rutina durante el paso de los años?
–Al ser un museo vivo, las exposiciones temporales van a durar unos cuantos meses, pero van a variar. Incluso el Planetario cambiará su programación –ahora se podrá ver la estrella que sale cada noche, pero nosotros queremos realizar nuestras propias producciones, que luego podamos intercambiar con otros planetarios–. Es un museo con  un ambiente lúdico, pero en el que se pueda aprender.

–¿Durante cuánto tiempo estarán expuestas las exposiciones temporales?
–Dependerá de la aceptación del público y de la complejidad de la exposición, de la disposición de las piezas –hay algunos que te las dejan por un mes–. Por lo general, la duración será de tres meses.

–¿Cómo se verá representada Castilla y León?
–No deja de ser el único Museo de la Ciencia de la comunidad autónoma, que está construido por el Ayuntamiento de Valladolid, pero sentimos la necesidad de abrirlo a toda la región y al resto del Estado. A mí me encantaría pensar en compartir algunas exposiciones temporales de otros museos de Castilla y León. Habrá que pensar en ello, pero nunca debemos olvidar que el museo está realizado con un gran esfuerzo por parte de todos los vallisoletanos.