| Puesta
de largo del enoturismo
Instituciones y empresarios han apostado
por el vino y la gastronomía como principales motores
para incrementar el turismo en la capital y la provincia
Nieves caballero valladolid
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| Obras de la bodega de Protos, diseñada
por Richard Rogers, bajo el castillo de Peñafiel.
/ F. J. |
El vino y la gastronomía estaban ahí, aliados,
pero era necesario prestarles atención y apostar por
ellos para convertirlos en los principales atractivos turísticos
capaces de incrementar las cifras de viajeros, y también
las pernoctaciones, tanto en la capital como en la provincia.
Instituciones y empresarios encontraron el filón en
ejercicios anteriores y este año se ha confirmado como
el definitivo para la puesta de largo del enoturismo.
Oficina de enoturismo
Una de las principales bazas ha sido la creación de
la Oficina de Enoturismo, en la que están implicados
los agentes que rubricaron el convenio Asómate a Valladolid.
El Ayuntamiento, la Asociación Provincial de Empresarios
de Hostelería (Apeh), la Diputación y la Cámara
de Comercio e Industria de Valladolid caminan de la mano para
poner en valor un sector en el que el principal pilar es la
cultura del vino estrechamente ligada a esta tierra. La oficina
que gestiona Carolina Toribio fue presentada en sociedad en
el Museo de la Ciencia en marzo, aunque fue creada a mediados
del 2005, con el objetivo de promocionar rutas que circulan
alrededor de los recursos de las cuatro denominaciones de
origen, sin olvidarse de la capital vallisoletana, que empiezan
a dar sus frutos.
Echó a andar con una veintena de bodegas y empresas,
y en la actualidad casi son medio centenar las asociadas,
señala Carolina Toribio. El hecho de que casi cuatro
de cada diez personas que entran al Centro de Recursos Turísticos
de la Acera de Recoletos pregunten por las actividades relacionadas
con el vino demuestra el éxito de las propuestas enoturísticas.
El Bus Vino
El Bus Vino, fletado para promocionar el turismo enológico
por las denominaciones de origen que recorren la provincia,
ha sido una de las últimas iniciativas puesta en marcha
por la Oficina de Enoturismo en colaboración con Turisvall
(Sociedad de Promoción y Gestión del Turismo
de la Provincia de Valladolid), y ha tenido mucha aceptación.
Comenzó a recorrer los lugares más emblemáticos
de la Denominación de Origen Cigales el 2 de diciembre.
El Centro nacional del vino
También desde la capital se ha hecho una importante
apuesta para promover la cultura vitivinícola vallisoletana.
Así, la Concejalía de Comercio y Turismo ha
anunciado que el próximo año pondrá en
marcha el Centro Nacional del Enoturismo en el Museo de la
Ciencia. Será un espacio didáctico abierto a
eventos próximos el mundo del vino. La concejala de
Comercio y Turismo, Mercedes Cantalapiedra, destaca que las
actividades musicales y culturales programadas este año
en torno al V Centenario del Fallecimiento de Colón
han demostrado que «Valladolid es una ciudad viva»
y que se ha convertido en referente nacional, como corroboran
las cifras de visitantes.
Un matrimonio prometedor
Pero el ‘matrimonio’ que ha obtenido hasta el
momento los mayores éxitos para la capital ha sido
el vínculo entre el Ayuntamiento y la Apeh, que este
año ha subido un nuevo escalón con el II Concurso
Nacional de Pinchos y Tapas Ciudad de Valladolid, aunque Fernando
Pérez considera que la consolidación de esta
cita gastronómica llegará cuando a su alrededor
se convoque una feria del vino y un congreso para ponerse
a la altura de los encuentros que se celebran en el Kursaal
de San Sebastián en noviembre y en Madrid Fusión
en enero. Precisamente, esta próxima cita es «el
mayor reto para los hosteleros vallisoletanos», advierte
Pérez, quien añade que «el vino es una
gran potencia, un diamante en bruto y la joya del turismo».
Arquitectura y vino
Otro maridaje perfecto para atrapar a los turistas es el de
la arquitectura y el vino. Así, grandes bodegas se
han puesto en manos de enormes arquitectos para abrir sus
puertas a un viajero culto y curioso, dispuesto a indagar
en los milagros de la tierra. Uno de los proyectos más
emblemáticos es en el que Bodegas Protos ha invertido
más de 24 millones de euros en Peñafiel. Este
edificio diseñado por el arquitecto británico
Richard Rogers, que tendrá veinte mil metros cuadrados
de superficie, pretende ser uno de los principales atractivos
del enoturismo en el corazón de la Ribera del Duero.
Habrá que esperar para descubrirlo por dentro al 2007,
al igual que en el caso de la nueva bodega Cepa 21 que construye
la familia de Emilio Moro en Castrillo de Duero, con un presupuesto
próximo a los 18 millones de euros.
Pero este años otros bodegueros han apostado por el
enoturismo con importantes inversiones, entre ellos Carlos
Moro, que este año ha inaugurado el Centro de Interpretación
Emina (18 millones de euros), al tiempo que planea levantar
una nueva bodega en Rueda, como ya están realizando
los socios de Protos. Y todo ello puede ser realidad porque
Valladolid es una provincia privilegiada por sus ricos tintos,
blancos y rosados –y ahora también espumosos–,
que año a año siguen ganando en reconocimiento
y calidad, como lo demuestran premios y menciones en las guías
más prestigiosas.
Mientras unos buscan el lleno en los fines de semana, otros
procuran los clientes entre semana, gracias al llamado turismo
de negocios. Ese es el objetivo de la Oficina de Congresos
que este año ha conseguido movilizar a 25.000 congresistas,
y ha obtenido la Q de calidad.
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