El padrón de la capital vallisoletana se ha incrementado
a lo largo de este último año con una media
de tres nuevos residentes extranjeros cada día, hasta
alcanzar a principios del verano –últimos datos
oficiales– los 13.518 vecinos procedentes de otros
países, según fuentes municipales. Con estas
cifras, el 4,23% de los habitantes de la ciudad son extranjeros,
un porcentaje siete décimas por encima de lo que ocurría
a principios del 2005 pero –y a pesar del incremento– todavía
muy lejos de la media del país, el 8,7%.
En este sentido, Valladolid todavía no se ha asentado
como una ciudad preferible dentro de los destinos de los inmigrantes
que llegan a España, aunque comienza a situarse como
una provincia de acogida, sobre todo con la llegada de extranjeros
que en un primer momento probaron fortuna en Madrid (lo hacen
casi uno de cada tres recién llegados) y que, después
de no conseguir trabajo allí, han terminado por acomodarse
en las provincias limítrofes.
No obstante, los extranjeros no terminan por afincarse ni
en la capital ni en la provincia vallisoletana. Los datos
del 2005 –últimos disponibles y conocidos el
pasado verano– confirman que durante ese año
llegaron 2.156 nuevos inmigrantes a Valladolid pero se fueron
2.382, lo que supone un saldo negativo de 226 personas. A
favor de la capital del Pisuerga está la mayor celeridad
para conseguir los papeles de residencia –hasta cinco
meses antes que en Madrid o Barcelona– pero el mercado
de trabajo no termina por asumir a todos los demandantes extranjeros.
Grandes barrios
Entre enero del 2005 y julio del 2006, Valladolid fue ciudad
de acogida para 1.771 vecinos procedentes de otros países.
El aluvión de nuevos residentes se deja sentir sobre
todo en los grandes barrios. El porcentaje de foráneos
es superior a la media de la ciudad en Caño Argales,
Universidad, Circular, San Juan, Vadillos, Batallas, La Rondilla,
Pajarillos Bajos, Pilarica, La Rubia y Delicias.
Durante los tres últimos años, por ejemplo,
el número de extranjeros en esta última zona
se ha multiplicado por tres hasta llegar a los 1.467 vecinos
en el barrio (sin contar con el entorno de Caamaño
y Las Viudas). En La Rondilla se ha duplicado la población
inmigrante hasta los 1.664 habitantes (el 8,27% en el total
de 20.123 residentes del barrio) y en Pajarillos Bajos casi
se ha multiplicado por tres hasta los 1.190 habitantes.
La tendencia a este respecto es clara. El número de
inmigrantes crece de forma muy destacada precisamente en aquellos
barrios que ya contaban con una importante colonia de residentes
extranjeros. El reagrupamiento familiar (padres o madres que
traen a vivir a España a sus parejas e hijos una vez
que han conseguido trabajo) es una de las principales causas
que explican este incremento de foráneos en determinados
barrios, elegidos tradicionalmente –tal y como confirman
los estudios de los Agentes de la Propiedad Inmobiliaria– por
disponer de un mercado de vivienda de segunda mano más
asequible y barata.
Compatriotas
Esta agrupación familiar se ve reforzada además
por otros lazos comunes, como pueden ser los amigos o incluso
las nacionalidades. Los extranjeros llegados a Valladolid,
a la hora de asentarse, eligen barrio también de acuerdo
con los consejos o recomendaciones de compatriotas suyos que
ya viven en la ciudad. De ahí que el mapa de la capital
pueda teñirse de diferentes colores dependiendo de
la comunidad mayoritaria dentro de los inmigrantes. Así,
por ejemplo, los búlgaros son mayoría en el
centro y sus barrios más cercanos, además de
Delicias. En La Rubia destaca la comunidad colombiana, en
Las Flores la marroquí y en Huerta del Rey y Girón
hay una gran representación de brasileños. Los
ecuatorianos son mayoría en La Rondilla y Barrio España
y los rumanos en San Juan.
La comunidad búlgara continúa siendo la más
numerosa en Valladolid, con 2.713 representantes, uno de cada
cinco extranjeros residentes en la capital. Si decidieran
agruparse en un solo distrito, darían como resultado
un barrio un poco más grande que San Pedro Regalado.
A continuación se sitúa la comunidad ecuatoriana,
con 1.232 representantes y en tercer lugar está la
marroquí, con 1.221 vecinos, y la colombiana, con el
mismo número. En la capital vallisoletana residen 1.179
rumanos.
Voto relevante
Precisamente este colectivo y el de búlgaros vivirá
una circunstancia especial este año, ya que la incorporación
el día 1 de sus países a la Unión Europea
permitirá que sus ciudadanos puedan votar en las elecciones
municipales del próximo 27 de mayo. Durante el mes
de diciembre, la Oficina del Censo Electoral se ha dirigido
a los ciudadanos inscritos en los padrones de cada localidad
con el fin de que manifestaran, si así lo deseaban,
su voluntad de votar en España en los comicios municipales.
Esta novedad tendrá especial relevancia en varios municipios
de la provincia vallisoletana. En seis de las 32 localidades
con más de mil habitantes (Pedrajas, Alaejos, Tordesillas,
Cabezón de Pisuerga, Fuensaldaña y Mayorga),
su voto podrá ser decisivo, ya que el número
de búlgaros y rumanos es superior a la diferencia de
votos que se produjo en las elecciones del 2003.
Estos dos colectivos son también los más representados
en los pueblos de la provincia. Según los datos del
padrón, en Valladolid residían a principios
del año pasado 20.450 inmigrantes. Estos datos se completan
además con un hecho relevante y es que seis de cada
diez nuevos empadronados en la provincia son extranjeros,
lo que certifica que los inmigrantes son, en la actualidad,
la principal fuente de renovación demográfica.
Su aportación no es importante solo desde el punto
de vista poblacional, sino también desde el cultural
–participan activamente en la vida social de Valladolid
a través de iniciativas como la Semana Intercultural
o las fiestas de los barrios– y el económico.
El estudio ‘Población y poblamiento en Castilla
y León. Orientaciones de Futuro’, elaborado por
Analistas Financieros Internacionales por encargo del ForoBurgos
desveló, el pasado mes de noviembre, que es aconsejable
que la región capte a nuevos inmigrantes para que pueda
mantener un crecimiento económico aceptable. Según
los expertos que elaboraron el informe, la menor llegada de
pobladores del extranjero –en comparación con
otras comunidades– unido a que siguen emigrando
los jóvenes más preparados de la comunidad en
busca de una promoción laboral que no encuentran aquí
«compromete el propio crecimiento económico de
Castilla y León». La agricultura, la construcción,
la hostelería, el comercio y el servicio doméstico
son los sectores que requieren mayor población extranjera,
según revelan los estudios de mercado.
El problema es que la inserción laboral de los extranjeros
no siempre es fácil. El informe de la Agenda Local
21 del 2004 reflejaba que uno de cada tres inmigrantes en
Valladolid vivía en situación precaria y un
estudio de Cruz Roja refleja que la mayoría de mujeres
cobran menos de 600 euros al mes.