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La
muerte del pentapléjico Jorge León reabre el
debate de la eutanasia
La jueza archivó el caso por «falta
de autor conocido» cuatro meses después del
hallazgo del cuerpo desconectado de su respirador y con un
sedante a su lado
J. Sanz/ Valladolid
El pentapléjico Jorge León pudo descansar
por fin en paz cuatro meses después de su muerte ‘asistida’,
cuando la titular del Juzgado de Instrucción número
6 decretó el cierre del sumario abierto ante la «falta
de autor conocido».
No le falló al final al artista segoviano afincado
en Valladolid la ‘mano amiga’ que pidió
su ‘alter ego’ Lucas S. a través de su
blog de Internet. Su desesperada llamada de auxilio para abandonar
este mundo y sus seis años de planificación
de su propia muerte –los que pasó postrado en
una silla de ruedas– sirvieron para que su tránsito
a mejor vida se llevara a cabo de forma milimétrica.
«Tengo todo preparado para que quien me ayude quede
incógnito», llegó a anunciar a través
de la red. Dicho y hecho. La persona que el 4 de mayo acudió
a su cita con la muerte deseada por el escultor no dejó
un cabo suelto y la policía no pudo encontrar ni un
solo indicio en el vaso con sedante y la pajita de la que
bebió Jorge León antes de que su ‘mano
amiga’ le desenganchara la cánula del respirador
que le mantenía atado a la vida contra su voluntad.
Página en Internet
El salón de su casa de la calle General Almirante,
en el que durante tantas horas permaneció inmóvil
el pentapléjico delante de su ventana o de la ventana
virtual de Internet, fue el lugar escogido por este hombre
de 53 años para reabrir de manera casi involuntaria
–él nunca quiso publicidad– el debate sobre
la legalización de la eutanasia en todo el mundo.
| CRONOLOGÍA |
El blog de Lucas S.
- 21 de marzo «Necesito la mano que sostiene
el vaso, la mano hábil que supla mi mano inútil,
una mano que actúe según mi voluntad aún
libre».
- 2 de mayo «No debería estar aquí;
una nueva contingencia digamos humana ha vuelto a frustrar
el poner fin a esto cuando mi disposición era fuerte».
La muerte
- 4 de mayo
Una cuidadora encuentra el cuerpo del pentapléjico
Jorge León desconectado de su respirador y con
un vaso y una pajita a su lado en su casa de la calle
General Almirante.
- 5 de mayo
La policía cree que León recibió
ayuda de una persona ajena y que planearon la muerte durante
meses.
El proceso judicial
- 11 de mayo
El informe policial no señala a ningún autor
del delito de cooperación necesaria al suicidio
de Jorge León.
- 22 de septiembre
La titular del Juzgado de Instrucción 6 archiva
provisionalmente la causa por falta de autor conocido. |
Como ya ocurriera ocho años atrás con el fallecimiento
de Ramón Sampedro y con la llegada a las salas de cine
de Mar Adentro en el 2004, la reapertura de la discusión
volvió a ser en falso y el Gobierno anunció
ya en mayo que «en esta legislatura no tenemos ningún
compromiso para acometer la regulación sobre la disponibilidad
de la propia vida».
Así fue. Y los ecos del deseado adiós de Jorge
León a la vida se fueron disipando hasta convertirse
en un vago recuerdo que mantienen vivo las reflexiones de
Lucas S. en su página www.destiladospentaplejicos.blogspot.com.
«Pero yo, ay, quiero morir tranquilo y en casa: seguramente
solo o en compañía de alguien muy especial»,
anunció ya el 14 de mayo del 2005 el artista segoviano
a través de su blog. Treinta minutos de intimidad,
entre las 8.00 y las 8.30 horas –el cambio de turno
de las cuidadoras de noche y de mañana–, fueron
los que consiguió Jorge León para encontrarse
consigo mismo antes de dar la última ‘calada’
de oxígeno artificial de un respirador mecánico.
Su deseo de anonimato –«no quiero convertirme
en un mártir como Ramón Sampedro», anticipó–
a punto estuvo de convertirse en realidad de no ser por las
indagaciones realizadas por este periódico el día
de autos en torno a una muerte calificada de natural, sin
más, por la policía. Pero detrás había
mucho más y el caso acabó al final dando la
vuelta al mundo.
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