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Incertidumbre en la planta

La factoría de Montaje vive por segundo año consecutivo la crisis por la escasa aceptación
en el mercado del Modus, agravada por el inminente expediente de regulación de empleo

Fidela Mañoso/ Valladolid

Modus en espera. Explanada de la factoría de Montaje de Valladolid donde se encuentran los Modus fabricados que se encuentran a la espera de ser cargados para su traslado. / Ramón Gómez
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Las factorías de Renault en Castilla y León no han vivido su mejor año. De hecho, la planta de Montaje de Valladolid acaba el 2006 con mayor incertidumbre que lo inició. La fabricación del Modus ha supuesto un punto de inflexión en el centro de trabajo que ha pasado, de ocupar los primeros puestos de competitividad dentro del grupo, a estar por debajo del 30% de su capacidad, una situación que la pone en peligro aunque el presidente del Renault España, Juan Antonio Fernández de Sevilla, haya reiterado que no hay peligro de cierre.

Pero en febrero, el mismo Fernández de Sevilla aseguró que la producción del Clio y del Modus garantizarían los dos turnos en la planta. Nada más lejos. La bolsa de horas fue engrosando hasta reventar y cierra el ejercicio con un expediente de regulación de empleo que afectará durante 18 meses a 1.300 trabajadores de la plantilla y que se ha aplazado hasta el 1 de febrero del 2007. Una medida para afrontar la supresión temporal del segundo turno. Entre los afectados también se encuentran los empleados de Montaje de Palencia, centro que vive también una situación particular propiciada por el fin del ciclo de vida de un vehículo, aunque ya tiene asignado el nuevo Megane.

La factoría de Valladolid esperaba que Renault le asignara algún producto nuevo dado que el Modus hacía aguas, pero cuando el presidente del Grupo Carlos Gohsn presentó en febrero su plan ‘Contrat 2009’ no entraba en las previsiones. La única dádiva para este centro de trabajo era la de fabricar 220 Clio que se le quitaban a la factoría de Flins (Francia) para compensar la caída en la venta del Modus. Pero no era gratuito. Renault ponía algunas condiciones, entre ellas, las ayudas correspondientes de la Administración regional y nacional y que los sindicatos aceptaran un calendario de paros en la actividad. De lo contrario, esas unidades se fabricarían en Francia o Turquía. Finalmente hubo acuerdo para empezar a fabricar en septiembre el Clio conjuntamente con el Modus, pero se inició un calendario de paros de la actividad y cambios en las vacaciones de los trabajadores que no ha cesado hasta final de año y que se prolongará durante el venidero.

Con la esperanza puesta en septiembre, los meses previos fueron ‘pasando’ con unas cifras de ventas del Modus que oficialmente nadie hizo públicas, pero que oficiosamente trascendieron y no eran nada halagüeñas. Todo lo contrario. El descenso era continuo y la realidad ponía de manifiesto que la carga de trabajo era insuficiente para mantener la estabilidad de la planta y por lo tanto los dos turnos.

Las primeras unidades del Clio III empezaron a fabricarse en julio en la factoría de Montaje de cuyas cadenas salió en serie en el mes de septiembre y en pocos días se alcanzaron las 220 unidades de este nuevo vehículo que, junto con las del Modus, sumarían 560 vehículos. Las dificultades siguieron, el Modus continuaba en picado y Montaje tuvo que afrontar la cuarta detención de la producción en octubre.

Las previsiones habían vuelto a fallar y entre rumores alarmantes, Renault anunció, poco después de celebrarse las elecciones sindicales, la presentación de un expediente de regulación de empleo. Aunque la cadencia en la fabricación se ha mantenido en las 560 unidades, eso sí teniendo que parar la producción varios días para evitar el almacenamiento, está previsto que con el ERE pasen a 420 unidades.

Los contactos
La Administración regional y nacional iniciaron los contactos con la empresa para tratar de paliar la crisis. Todos los sindicatos representados coincidieron en la necesidad de disponer de un plan de futuro para la factoría antes de sentarse a negociar el ERE, que se presentó poco antes de iniciarse las negociaciones del convenio colectivo. La nueva versión del Modus, conocida como R77, se convierte en la gran apuesta de futuro para esta factoría, hasta el punto de anunciar que se adelantará un año su fabricación para afrontar la crisis. Pero la desconfianza sigue y el temor se mantiene.

La diferente forma de afrontar la negociación provocó una división inicial entre los sindicatos mayoritarios –UGT y CC.OO.– (los representantes sindicales incluso llegaron a reunirse con Rodríguez Zapatero en León) hasta el punto de que el segundo convocó una gran manifestación en la capital vallisoletana para pedir más carga de trabajo.

En la trastienda de este escenario se produjeron las auténticas negociaciones que desembocaron en un acuerdo entre ambos sindicatos con la empresa –Comisiones finalmente desconvoca la protesta– con el objetivo de abrir un nuevo marco de negociación sin la presión del ERE. Tras varios tiras y aflojas, las partes decidieron aplazar un mes el expediente de regulación, al objeto de que entre en vigor el 1 de febrero del 2007. No obstante, para salvar este tiempo y llegar a la fecha acordada en las mejores condiciones, es necesario seguir parando la producción durante 40 jornadas, distribuidas entre los meses de diciembre y enero, tanto para la planta de Valladolid como para la de Palencia.

En este nuevo escenario se negocia el convenio colectivo en el que se introducirá un plan de bajas voluntarias e incentivadas, que podría reducir el impacto del ERE. La posibilidad de dejar la empresa se ofrece a un máximo de mil trabajadores –700 mano de obra directa y 300 personal de administración– de las tres factorías de Renault en la región, y por tanto también a los de Motores de Valladolid, que cumplan 60 años o más en el 2007 o en los tres primeros meses del 2008.