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Las
viñetas de Alá
La publicación de doce caricaturas
de Mahoma en varios diarios europeos suscitó una fuerte
polémica que se saldó con decenas de muertos
y embajadas incendiadas
Marta Castillo Agencias/Valladolid-Copenhague
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| Cientos de manifestantes
incendian el consulado danés en Beirut como protesta
por la caricaturas de Mahoma. / AP |
La alarma generada en el 2005 por los atentados islamistas
perpetrados en Europa desembocó en el 2006 en un conflicto
de religiones. El año 2006 comenzó con la amenaza
del pueblo islamista sobre los cristianos. La publicación
de varias caricaturas de Mahoma en medios de comunicación
occidentales generó la ira del mundo musulmán
que se hizo notar con la quema de banderas y ataques a intereses
de Dinamarca, en un primer momento, y del resto de Europa
después.
El problema comenzó el 30 de septiembre del 2005, cuando
el diario danés ‘Jyllands Posten’ publicó
doce controvertidas caricaturas tituladas ‘Los rostros
de Mahoma’, que volvieron a aparecer el 10 de enero
del 2006 en la revista noruega ‘Magazinet’. La
religión musulmana prohíbe todo tipo de representación
del profeta, más aún si se le ridiculiza.
Los intentos del Gobierno de Dinamarca por rebajar la crisis
con el mundo islámico no consiguieron frenar una escalada
de la tensión dentro y fuera del país. En una
veintena de países árabes se inició un
boicot contra productos daneses, que se extendió por
el resto de Europa. Tanta repercusión tuvo la publicación,
que el diario danés tuvo que enviar a través
de una agencia jordana un comunicado en árabe en el
que pidió perdón «por haber ofendido a
muchos musulmanes», aunque no mostró su arrepentimiento
apelando a la libertad de expresión.
Europa quiso defender también sus derechos y, meses
después, una decena de periódicos europeos ya
habían divulgado los controvertidos dibujos de Mahoma.
Así, el parisino ‘France Soir’ reprodujo
las imágenes y sostuvo en un editorial que «ningún
dogma religioso puede imponerse a una sociedad democrática
y laica». Reafirmando también el principio de
la libertad de expresión, el diario alemán ‘Die
Welt’ (conservador) publicó en su portada una
de las caricaturas declarando que «en Occidente no hay
derecho que proteja la sátira». En Italia, ‘La
Stampa’ divulgó una de las caricaturas más
polémicas, en la que el turbante de Mahoma es una bomba,
mientras ‘Corriere della Sera’ publicó
dos de los dibujos.
En Holanda, los periódicos ‘De Volkskrant’
(progresista), ‘De Telegraaf’ (popular) y ‘NRC
Handelsblad’ reprodujeron las caricaturas, mientras
que en Suiza, ‘La Tribune de Genève’ divulgó
una de ellas. En España, solo dos periódicos
publicaron las imágenes.
Las reacciones políticas no se hicieron esperar. El
ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Manucher Mottaki,
pidió la celebración de una reunión extraordinaria
de los ministros de los países miembros de la Conferencia
Islámica para tratar «el ataque organizado contra
el mundo musulmán». George W. Bush urgió
a los gobiernos de todo el mundo a reprimir las respuestas
violentas que provocó la polémica, y su secretaria
de Estado, Condoleezza Rice, apuntó contra Irán
y Siria, a quien acusó de estar «incitando»
los disturbios. La UE condenó los ataques suscitados
y ensalzó la libertad como «valor fundamental».
Secuestro
Meses después, la polémica continuaba ardiente
y los actos de violencia eran cada vez más continuos.
Un ciudadano alemán fue secuestrado en Naplusa (Cisjordania)
por milicianos de las Brigadas de los Mártires de Al
Aqsa, y liberado una hora después por la policía
palestina. Miles de manifestantes sirios enfurecidos irrumpieron
en las embajadas de Dinamarca y Noruega, Suecia y Chile en
Damasco, a las que prendieron fuego. Cientos de indonesios
se congregaron también delante de la embajada de Dinamarca
en Yakarta.
El resultado de tanta violencia fueron decenas de muertos,
un centenar de heridos, miles de civiles manifestándose
por todo el mundo y numerosas amenazas del pueblo musulmán
a Occidente.
El caso de las viñetas le costó en febrero la
dimisión al ministro italiano para las Reformas, Roberto
Calderoli, por lucir en televisión una camiseta estampada
con una de las viñetas de Mahoma. La ministra de Exteriores
sueca, Laila Freivalds, abandonó el cargo en marzo,
tras conocerse que estaba al corriente de que su ministerio
presionó para cerrar la web de un partido derechista
que publicó las viñetas.
En octubre, un tribunal danés rechazó la demanda
por injurias y calumnias presentada por los representantes
de las siete comunidades islámicas contra el redactor
jefe del ‘Jyllands Posten’ y el responsable de
la sección de Cultura, por la publicación de
estas doce caricaturas.
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