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Londres
investiga la muerte de un ex espía ruso en extrañas
circunstancias
Litvinenko, contaminado con polonio 210,
acusó en una carta póstuma al presidente Putin
de su envenenamiento
Marta Castillo Agencias/Valladolid-Londres
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| Alexander Litvinenko, días
después de su envenenamiento. / ap |
Las extrañas circunstancias de la muerte del ex espía
ruso Alexander Litvinenko, antiguo colega de Vladimir Putin
en el KGB y a la postre uno de sus más acérrimos
críticos, que fue envenenado con polonio 210, tuvo
una especial resonancia en la política internacional.
El propio ex agente acusó en una carta póstuma
al presidente ruso de su envenenamiento, sumándose
así a las anteriores denuncias por el asesinato en
octubre de otra detractora de Putin, la periodista Anna Politkóvskaya,
y cuya muerte investigaba el ex espía envenenado.
Alexander Litvinenko fue envenenado el 1 de noviembre y falleció
24 días después. Mucho se ha escrito sobre los
misterios que rodean la muerte del ex agente ruso. Familiares
y amigos centraron sus sospechas sobre un desconocido Andréi
Lugovói, ex oficial de los servicios secretos rusos
que ahora dirige una agencia de guardaespaldas en Moscú
dedicada a reclutar reciclados agentes del viejo KGB. Pero
las investigaciones apuntaron a más personas como sospechosas
de este caso. Andréi Lugovói y Dmitri Kovtún,
dos empresarios y ex agentes secretos, fueron las dos personas
que se reunieron con el ex espía ruso en el bar del
hotel Millennium de Londres el día que el ex espía
comenzó a enfermar.
Ese mismo día, Litvinenko comió en un restaurante,
cercano al hotel Millennium, con Mario Scaramella, un profesor
italiano, especialista en cuestiones de seguridad y espionaje,
quien le facilitó nombres de las personas que podrían
estar involucradas en el asesinato de la periodista rusa.
La policía centró sus investigaciones en las
reuniones mantenidas en estos dos lugares, pues se detectaron
bajos niveles de radiación en los cuerpos de siete
empleados. Días después, Scotland Yard desvió
sus investigaciones.
Focos radiactivos
La Fiscalía de Hamburgo anunció el inicio de
una investigación para determinar si Dmitri Kovtún
podía estar involucrado en el crimen. Los expertos
señalaron que Kovtún había dejado restos
de polonio en varios lugares durante su visita a Hamburgo.
Días más tarde, Scaramella también dio
positivo en los análisis.
La radiación comenzó a extenderse y con ella
las investigaciones. Dos policías británicos
dieron positivo en unas pruebas de radiación con polonio
210. En Londres también se hallaron rastros radiactivos
en varios inmuebles. Rastros radiactivos se encontraron en
dos aviones de British Airways. Fue entonces cuando la Fiscalía
General rusa decidió abrir un expediente penal por
la muerte del ex coronel de los servicios secretos.
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