| El
primer año de la ley contra el tabaco termina con menos
consumo
La nueva norma reduce el tabaquismo en un
3% pero su cumplimiento fracasa en los locales públicos
A. Corbillón / Valladolid
El primer objetivo del año cero de la lucha contra
el tabaquismo parece cumplido. Ayer mismo, el último
barómetro del CIS señalaba que el porcentaje
de personas que fuman en España se ha reducido de un
25% a un 23%. Además, en el grupo de fumadores hay
un 66,2% de personas que afirman que les gustaría dejarlo
y la demanda de terapias de deshabituación se ha duplicado.
Sin embargo, seis de cada diez españoles no se creen
que haya menos consumo, según el mismo estudio.
El descenso registrado en el número de consumidores
en apenas un año coincide con las estimaciones efectuadas
por los médicos del Comité Nacional para la
Prevención del Tabaquismo. A pesar de la ‘guerra
de precios’ de las multinacionales tabaqueras, con agresivas
campañas de abaratamiento de determinadas marcas, la
caída de las ventas se ha situado en porcentajes similares
(en torno al 3%), aunque ha repuntado en los últimos
meses.
La drástica Ley Antitabaco que entró en vigor
el 1 de enero pasado ha logrado además ‘oxigenar’
los ambientes laborales en porcentajes espectaculares, lo
que demuestra hasta qué punto había llegado
la convivencia con esta forma de contaminación. En
apenas un año, los niveles de nicotina han caído
un 82%. Los médicos ya anticipan que los informes sobre
infartos y enfermedades asociadas al tabaquismo (en especial
el cáncer de pulmón) irán en concordancia
con esta evolución.
Pero ¿son todo buenas noticias? Frente a una ciudadanía
que se ha adaptado a la norma sin grandes conflictos, las
administraciones y los sectores industriales más afectados,
en especial la hostelería, han escenificado enfrentamientos
que parecen haber arrinconado datos tan contundentes como
la cifra de muertos por tabaquismo pasivo: más de seis
mil cada año en el país (1.200 en el entorno
laboral). Además, ese 60% dispuesto a dejar de fumar
no ha encontrado grandes apoyos, ni públicos ni privados,
lo que daría la razón a los que creen que se
ha pensado más en el castigo que en la redención
del fumador.
Además, a las campañas de concienciación
social, el Ministerio de Sanidad tuvo que emplearse a fondo
para responder a los recursos aprobados por varias comunidades
autónomas gobernadas por el PP (Valencia, La Rioja,
Castilla y León y Madrid), que matizaban y ‘descafeinaban’
los objetivos del Gobierno con su ley.
Que hablen los jueces
Mientras algunos se han quedado por el camino, el que más
ataca la línea de flotación es el de la Comunidad
de Madrid (luz verde para fumar en comedores de los centros
públicos, mayor flexibilidad en los restaurantes....).
La petición del Gobierno para que se suspenda cautelarmente
la normativa de Esperanza Aguirre ha sido rechazada por los
jueces, que ahora deberán pronunciarse.
El plazo dado por el Gobierno para que los hosteleros adecúen
los locales de más de cien metros cuadrados a la normativa
antitabaco –que obliga a disponer de una zona para fumadores
diferenciada de los no fumadores– finalizó en
septiembre. Aquí tampoco se cumplieron los agoreros
vaticinios, marcados por el interés comercial, de los
dueños. Las reformas, mamparas y diferenciación
de espacios apenas se han producido. Comunidades como Castilla
y León han anunciado una ‘manga ancha’
durante los primeros meses de aplicación de una ley
que prevé fuertes multas para los que no la cumplan.
Lo que no está claro es cuando empezará la verdadera
‘caza’ a los infractores.
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