| La
Ley de Reproducción Asistida
se adapta a la nueva realidad
de la ciencia
El Norte/ Valladolid
Después de un debate arduo, que ha durado años,
y en el que se escucharon todas las dudas médicas y
éticas que suscita un asunto de este calado, la Ley
de Reproducción Asistida se aprobó en el Parlamento
en mayo. La ley eliminó los antiguos límites
al número de ovocitos fecundables en las reproducciones
‘in vitro’, levantó las trabas a la investigación
biomédica con embriones desechables y, sobre todo,
autorizó la selección genética de embriones
sanos con fines terapéuticos. Hasta ahora solo se autorizaba
la selección genética preventiva para evitar
futuras enfermedades hereditarias graves.
Solo el PP, muy secundado por la Iglesia católica,
se opuso a esta ley. La nueva normativa da vía libre
al diagnóstico preimplantacional y la selección
entre varios preembriones ‘in vitro’ de uno libre
de taras transmisibles para dar a luz un ‘niño
medicina’. El futuro bebé será donante
hacia un hermano afectado de enfermedades hereditarias. Los
primeros implantes procedentes de estos bebés tendrá
lugar a principios del 2007.
Excepciones
Será siempre un procedimiento excepcional. Cada caso
se estudiará de forma individual por la Comisión
Nacional de Reproducción Asistida –organismo
científico-ético consultivo del Gobierno–
y deberá contar con permiso expreso de la consejería
autonómica. El texto se libera de los ‘corsés’
del anterior gobierno del PP en el año 2003 al actualizar
la primera Ley de Reproducción Asistida (1988). Ahora
queda a criterio médico el número de ovocitos
que se fecundan para asegurar las mayores posibilidades de
embarazo y evitar repetir ciclos de fecundación, riesgos
y molestias a la paciente.
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