Soy cocinero y por motivos
de trabajo me paso el tiempo viajando
de aquí para allá. En estos momentos
me doy cuenta de
que mi cuidad y mi provincia se han convertido
en una zona privilegiada
que me hacen sentir orgulloso de ser vallisoletano.
Desde fuera se ven las cosas con más perspectiva,
me atrevo a decir
que de verdad, tal y como son. Mientras paseamos
diariamente y tenemos
las cosas a mano no podemos apreciarlas como
cuando estamos
lejos y nos damos cuanta por su ausencia de lo
mucho que tenemos.
Constantemente converso con gente muy variada,
con diferentes
criterios y costumbres socioculturales. Y de
continuo me ponen los
carrillos colorados como chichas con mucho
pimentón
o como un
chorizo al vino tinto. Me abruman con elogios
a mi provincia: lo primero
que me dicen es “que bien se come y que
bien se bebe, tenéis
la mejor comida y los mejores vinos”. Además
estoy convencido de
que son sinceros y que no es un cumplido para
quedar bien, ya que
se pasan el tiempo viajando y han conocido infinidad
de lugares.
Cada vez son más los visitantes que frecuentan
Valladolid por motivos
gastronómicos; sin duda, uno de los principales
atractivos a la
hora de elegir un destino turístico.
Valladolid lleva evolucionando en la gastronomía
desde hace tiempo,
sin prisas, poco a poco, que es como se hacen
las cosas que
duran para siempre. Desde hace unos años
se alterna de otra forma,
tenemos más cultura gastronómica. Y todo esto ha sido y es gracias a un grupo
de grandes profesionales
que se han tomado las cosas en serio con ganas
e ilusión. La
Asociación de Hostelería de Valladolid,
entre las múltiples acciones
que realiza, promovió hace seis años
el Concurso de Pinchos, convirtiendo
nuestra provincia en una de las más
importantes del mundo
del pincho, de la cazuelita y de la tapa. Esta
iniciativa ha servido de
espejo para otras provincias de Castilla y
León que siguen esta estupenda
idea del concurso de tapas.
Este Concurso no sólo proporciona más
ingresos a los negocios
que en el participan, sino que, todavía
más importante, da prestigio
a la provincia y a la región, situándonos
en un lugar destacado en
el mapa gastronómico español
Y es que en nuestras tapas no sólo hay
gran calidad, ahora también
hay creatividad. Esta evolución se ha
debido en gran parte a
la formación. Cocineros de gran prestigio
nacional como Ramón
Roteta, Salvador Gallego, Abraham García,
Andrés Madrigal,,
Ricardo Sanz, Andoni Luís Aduriz, José Rodríguez,
Jesús
Santamaría, Toni Botella, Víctor
Sánchez, Aitor Elizegui, Paco
Roncero, entre otros, han compartido sus conocimientos
con los
cocineros vallisoletanos que, hoy más
que nunca, tienen el interés
y la ilusión para seguir creciendo y
que son los verdaderos protagonistas
ya que han convertido unas barras tristes en
unas barras
con alegría, dinámicas y hasta
provocadoras.
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