«Me siento comprometido con la sociedad como individuo. Siempre tengo presente esa responsabilidad a la hora de afrontar un proyecto». En realidad no hace mucha falta que Imanol Uribe se justifique. Sus películas lo hacen por él. La Seminci le dedica una retrospectiva a este director vasco (nacido en San Salvador -El Salvador-, 1950) el año en que cumple sus bodas de plata como director de cine ('El proceso de Burgos, 1979). En esta edición del festival vallisoletano podrán verse sus 11 largometrajes, sus cortos iniciáticos (de similar temática vasca) e incluso algún capítulo que rodó para televisión.Además, la Seminci aprovecha para presentar el libro que ha escrito el director de fotografía Javier Aguirresarobe sobre él: 'Luces y sombras en el cine de Imanol Uribe'. No deja de ser el trazo de dos caminos paralelos (similar edad, similar origen, empresas y proyectos comunes) de dos pesos pesados del cine español por coherencia y trayectoria.
La temática social (sobre todo de su tierra en los tiempos duros de la violencia etarra, 'La muerte de Mikel', 'La fuga de Segovia', 'Días contados'), ha sabido dejar sitio al cine 'negro' ('Adiós pequeña'), el terror ('La luna negra', 'Extraños'), la reconstrucción histórica ('El rey pasmado', 'El viaje de Carol') o el drama inmigrante ('Bwana').
Dicen los que le conocen que cuando Uribe comienza a preparar una película entra en estado de trance y sus costumbres diarias y su forma de comunicarse con los demás también se transforman. Si esto es así, estaríamos ante 11 versiones distintas del mismo director (tantas como películas). En el libro de Aguirresarobe llega a afirmar que en su epitafio no le importaría que colocarán la siguiente inscripción: «Amó su trabajo y lo hizo con pasión». Al escucharle, a algunos puede parecerle que su relación con el celuloide va más allá de lo vocacional y roza lo patológico. «Yo no me explicaría a mí mismo sin el cine. Si me quitan mi filmografía no tendría sentido mi vida, incluso existencialmente».
Muy reconocido
Los premios no han abandonado al cineasta desde su primer película. En su currículum hay dos Conchas de Oro en San Sebastián ('Días contados' y 'Bwana') e innumerables galardones en Europa y Latinoamérica. En dos ocasiones ha acaparado la gala de los Goya ('El rey pasmado' y 'Días contados'). Pero fue sin duda esta última, en la que cuenta la cruda e imposible historia de amor entre una prostituta y un terrorista, la que marcó un punto de inflexión y proyección en su carrera.
En aquella gala, el equipo de 'Días contados' subió hasta ocho veces a recoger un busto de Goya. Mejor actor, actriz, guión, secundarios, dirección y película acabaron en su zurrón. Fue la curva ascendente y consolidación de un director de carácter que logró más premios (también más discutidos) con su siguiente proyecto 'Bwana', entre ellos otra Concha de Oro en San Sebastián por aquel intento de reflexionar sobre el drama de los inmigrantes subsaharianos, que años después se ha revelado en toda su crudeza.
De Uribe nunca se podrá decir que aproveche la ola del éxito para 'hacer caja'. Su productora ha ayudado a gestar otros proyectos alejados de su estética como 'Secretos del corazón', una cinta intimista de otro hombre del norte (Montxo Armendáriz) que le imitó en su idilio con los Goya.