PROGRAMA PARA HOY
PALMARÉS
 

>> SECCIÓN OFICIAL


>> PREMIOS TIEMPO DE HISTORIA | SECCIÓN OFICIAL | (Patrocinados por el Norte de Castilla)

>> PREMIOS DEL PÚBLICO
(Organizados por El Norte de Castilla)


>> PREMIOS DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE LA PRENSA CINEMATOGRÁFICA (FIPRESCI)

DE INTERÉS
  Precios
  Horarios de Taquilla
PARTICIPA
  Foros
  Chats
Palmarés Ediciones Anteriores
  · 48 edición
  · 47 edición
  · 46 edición
OTROS FESTIVALES DE CINE

 

<< volver


NOTAS SOBRE JARMUSCH

JORGE PRAGA

lOS seguidores de Jim Jarmusch ya empezaban a mostrar signos de preocupación: desde ‘Ghost Dog’, en 1999, no había noticias de él, y empezaba a circular la sospecha de que las grandes fauces de la industria habían podido al fin con su irreductible envite artístico. La Seminci nos trae la buena nueva de que sigue habiendo vida en el planeta Jarmusch.
Fue la Seminci precisamente quien dejó el primer recado de este cineasta, con el ciclo ‘Cine independiente americano’ en el lejano 1982, que incluia su primera obra, ‘Permanent vacation’. Inmediatamente llegó la joya de ‘Extraños en el paraíso’, y tras ella ‘Bajo el peso de la ley’, ‘Mystery Train’, ‘Noche en la Tierra’, ‘Dead man’..., títulos bien distintos pero con conexiones subterráneas que han ido etiquetándole.

Por ejemplo, la independencia. Basta con leer su respuesta al cuestionario con el que se elaboró el libro del ciclo citado: «No aspiro a trabajar con grandes equipos y en grandes producciones. Quiero continuar rodando libremente en las calles y en decorados naturales, con un pequeño equipo y actores que estén dispuestos a trabajar de esta forma, y que puedan escaparse rápidamente en caso de que se presente la policía».

Por ejemplo, el mestizaje. Qué menos con una madre irlandesa y un padre húngaro-checo. Ohio, París, New York. Él mismo decía de ‘Extraños en el paraíso’: «Es una película de humor negro casi neorrealista al estilo de un supuesto realizador de Europa del Este obsesionado con Ozu y que hubiera conocido el folletín americano de los años cincuenta».
Por ejemplo, la ironía. O la fragmentación. O la música. La música de sus espléndidas bandas sonoras, la presencia constante de músicos en el reparto, el rodaje de vídeo-clips y del documental sobre Neil Young ‘Year of the horse’, pero más, más: la música como atmósfera de sus ideas, como germen de su universo. La música que trasplanta su despliegue temporal del ritmo, estructura, tempo, repeticiones, pausas... a la percepción de la sucesión de imágenes. De esa complicidad caen sabrosos frutos: el delirio verbal en la cárcel de ‘Bajo el peso de la ley’, el blues que arrastra el tren en el arranque de ‘Dead man’, el sonido rapero de las calles de ‘Ghost Dog’.

Y por fin, el directo de ‘Coffee and Cigarettes’. Jarmusch ya había rodado tres cortos con ese título, y éste suena a variación sobre viejos vicios, a retorno a fuentes antiguas para convertirlas en nuevas. A concierto de Bob Dylan, vaya. O de Neil Young.



<< volver