EL
CENTRO Y EL INFINITO
‘Itinerarios’
muestra en el Teatro Calderón fotogramas
de sus películas convertidos por Amos
Gitai en pinturas de gran formato después
de un largo proceso de ejecución
MARÍA
AURORA VILORIA. VALLADOLID
 |
‘Itinerarios’,
Imágenes de Amos Gitai.
Lugar: Sala de exposiciones del Teatro Calderón.
Fecha: Hasta el 31 de octubre. Horario:
Todos los días, de 11.00 a 14.00
y de 18.00 a 21.30 horas. / EL NORTE |
Primero
fueron fotogramas que Amos Gitai ha entresacado
de sus películas, pero luego, a través
de un largo proceso de ejecución que pasa
por tratamientos digitales y la inyección
de tinta sobre la tela, se han convertido en pinturas,
imágenes con vida propia que tienen extraordinaria
fuerza por sí mismas, independientemente
del origen.
En ‘Itinerarios’, la exposición
que acoge la sala del Teatro Calderón y
que completa el homenaje de la Seminci al cineasta,
los cuadros dialogan con poemas de Gitai y los
dos, imágenes y palabras, consiguen transmitir
al espectador un cúmulo de sensaciones.
Reflejo de las tensiones
Los fotogramas pertenecen a 16 películas
fechadas entre 1972 y el 2003: ‘Lo negro
es blanco’, ‘Después’,
‘Casa’, ‘Diario de campaña’,
‘Piñas’, ‘Bangkok-Bahrein’,
‘Berlín-Jerusalén’,
‘Nacimiento de un Golem’, ‘Golem,
el espíritu del exilio’, ‘El
jardín petrificado’, ‘Devarim’,
‘La arena del crimen’, ‘Kadosh’,
‘Kipur’, ‘Edén’,
‘Kedma’ y ‘Alila’.
Cada una de ellas, dada su procedencia, refleja
un problema, desde la construcción de una
vivienda en Jesusalén –en la que
intervienen varios protagonistas que representan
al propietario israelí y a los obreros
palestinos–, al reflejo de las tensiones
de un país en permanente conflicto. Todo
ello pasando por las guerras o la defensa de los
territorios y, como contraste, las relaciones
entre los países pobres y los más
ricos, que aparecen en ‘Piñas’,
o ‘Bangkok-Bahrein’, que curiosamente
son las imágenes más realistas de
la exposición.
Porque estos cuadros, todos de gran formato, rozan
a veces la abstracción –fondos de
color por los que casi se intuyen las figuras
solitarias–, mientras que en otras ocasiones
reflejan escenas con sus personajes en acción.
También las hay casi monocromáticas,
mientras que otras son una explosión de
color. En alguna, además, un personaje
aparece perdido en la inmensidad del espacio,
como contraste a otras en las que un casco o el
gesto de una mano refleja la tensión de
un ejército. Incluso, el espectador puede
llegar más allá y encontrar la conexión
entre Berlín y Jerusalén.
Belleza inquietante
Gitai describe en uno de los poemas que acogen
los paneles de la muestra el conflicto de Oriente
medio como «ese tenaz enfrentamiento empapado
en sudor que con su fuerza cegadora acabará
arrasando la tierra, las grandes ilusiones y su
destino, Y la belleza también».
Sin embargo, en estos cuadros, que solo podrán
verse mientras dure la Seminci, la belleza no
solo no ha desaparecido sino que está al
fondo de todos ellos, aunque a veces sea profundamente
inquietante.
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