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CINE
ORIENTAL
FERNANDO
HERRERO
L éxito de ‘Primavera, verano,
otoño, invierno… primavera’
y la presencia de su realizador Kim Ki-Duk en
la sección oficial de la Seminci con
su filme Bin-Jip, premiado en el último
Festival de Venecia, nos pone en contacto con
una cinematografía importante que ha
tenido y tiene presencia relevante en los Festivales
Internacionales. Nos queda mucho por ver y realizadores
como Im Kwon-Taek, Hon Sang-Soo o Park Chan-Wook,
por citar tres nombres que son actualidad nos
son desconocidos, cuando ya son autores de una
filmografía importante y variada, tanto
en la temática como en la estética.
El cine oriental tiene sus códigos muy
diferentes en su lenguaje. En el de Corea del
Sur, así ocurre. La belleza estética
que consigue Kim Ki-Duk es el vehículo
esencial para reflejar, con interna dureza,
los rituales del conocimiento, del amor y de
la muerte. Por su parte Hong Sang-Soo, con su
filme ‘La mujer es el porvenir del hombre’,
presentado en el último Festival de Cannes,
título que procede de un poema de Louis
Aragón, parte de la fragmentación,
de la presencia de un material inicial que va
evolucionando.
El realizador ha confesado su admiración
por Robert Bresson, la influencia de su cartesianismo
formal, de Eric Rohmer o Yasujiro Ozu. Un tema
inicial, dos hombres van a buscar a una mujer
que fue importante en su pasado. En breves secuencias
se va desvelando a la vez el futuro. Una mirada
peculiar (‘Turning Gate’, su anterior
filme, tenia otros componentes) sobre el tiempo,
una película ‘en construcción’
como tantas otras del cine contemporáneo.
También ha sido premiada y alabada por
la critica internacional la última obra
de Im Kwon-Taek ‘Borracho de mujeres y
pintura’ que narra la historia trágica
de un pintor del Siglo XIX al que se conocía
con el nombre de Ohwon. Un artista extraño,
siempre diferente, siempre renovando su estética
pictórica, que tuvo una gran importancia
en el arte coreano de la pintura. Más
allá del paisaje, el pintor busca expresar
en su obra el poder de la vitalidad. El realizador
ha dicho que «el cine no filma una lógica,
sino el espíritu, el sentimiento»,
definición perfecta para su obra.
Por último, Park Chan-Wook y su ‘Old
Boy’, filme sobre la sensación
de encierro de una persona que después
de 15 años de prisión sale a la
vida, buscando venganza. Temática con
aspectos políticos subyacentes del país,
desde la perspectiva de la violencia, que definen
la obra de su realizador y el tema de sus próximos
filmes: Corea y su cine; una puerta abierta
de enorme interés.
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