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EL
SUEÑO ROTO
RAFAEL
VEGA / VALLADOLID
‘Herencia
flamenca’ desentraña el hechizo
gitano que convierte a todos los Carmona en
artistas
‘El sueño checo’ ha llegado
a generar un enconado debate sobre la credibilidad
de los mensajes publicitarios
Michael Meert presentó en Tiempo de Historia
su magnífica película ‘Herencia
flamenca’. El trío formado por
los componentes del grupo Ketama y su padres,
Juan y Pepe Habichuela, son los protagonistas
de este trabajo en el que Meert, además
de homenajear a los antecesores y auténticos
responsables de que Juan, Antonio y José
Miguel Carmona sean los músicos de éxito
actuales, retrata todo el ambiente familiar
del mundo gitano en el que se fraguan estos
talentos indiscutibles. Así, el título
resume perfectamente lo que la película
va mostrando y alienta la fascinación
que produce comprobar cómo todos los
miembros de la extensa saga son unos destacados
artistas que adquieren la preparación
musical por medio del contacto directo, el cariño
y la confianza del entorno familiar. ‘Herencia
flamenca’ va mucho más allá
de lo que la familia Carmona es en el mundo
de la música. La película consigue
desentrañar el hechizo gitano que los
convierte a todos ellos en seres dotados de
una especial sensibilidad para el arte.
Dos jóvenes checos, Vit Klusák
y Filip Remunda son los responsables de un sorprendente
experimento. ‘El sueño checo’
una divertida y arriesgada aventura con final
inquietante es el resultado del montaje que
ambos realizadores desvelan al espectador. La
pareja de cineastas inventa una marca comercial
para un supermercado y la dota de una campaña
publicitaria moderna, agresiva y eficaz en todo
el país. Vallas publicitarias, canción
promocional, anuncios televisivos y folletos
logran que miles de personas acudan a la apertura
del hipermercado. Allí descubrirán
que todo se trata de una farsa.
La aparente fachada de la instalación
es solo eso: una gigantesca lona y un prado
vacío. La originalidad del planteamiento,
el acertado ritmo del montaje y las fructíferas
consecuencias del rodaje, que ha llegado a generar
un enconado debate en la República Cheka
sobre la credibilidad de los mensajes publicitarios,
incluso el institucional recomendando el ingreso
en la Unión Europea, convierte a este
fresco documental en una película agraciada.
Sin embargo, el ambicioso proyecto de Gianni
Minà, ‘De viaje con Che Guevara’,
que se ha presentado a esta sección fuera
de concurso, no consigue atrapar la intensidad
de aquel viaje en moto por toda Iberoamérica
del Che y Alberto Granado, quizá porque
la utilización del testigo vivo, especialmente
interesante, ha sido menor de lo que debiera
y de la magnífica película de
Walter Salles sobre esta historia, excesiva.
Entretenida ha resultado ‘The man with
an opera house in his living room’ sobre
un excéntrico y divertido promotor de
ópera y su conflicto con los vecinos
en la campiña inglesa; confusa, en cambio,
la película de Gyarmathy sobre una escuela
rural de baile.
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