PROGRAMA PARA HOY
PALMARÉS
 

>> SECCIÓN OFICIAL


>> PREMIOS TIEMPO DE HISTORIA | SECCIÓN OFICIAL | (Patrocinados por el Norte de Castilla)

>> PREMIOS DEL PÚBLICO
(Organizados por El Norte de Castilla)


>> PREMIOS DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE LA PRENSA CINEMATOGRÁFICA (FIPRESCI)

DE INTERÉS
  Precios
  Horarios de Taquilla
PARTICIPA
  Foros
  Chats
Palmarés Ediciones Anteriores
  · 48 edición
  · 47 edición
  · 46 edición
OTROS FESTIVALES DE CINE

 

<< volver

 

DESDE LA NIEBLA

Fotograma de ‘Eleni’, de Theo Angelopoulos, presentada fuera de concurso.

ÁNGÉLICA TANARRO / VALLADOLID

Angelopoulos presenta fuera de concurso una hermosa, personal y no del todo resuelta ‘Eleni’

‘Temporada de patos’
no justifica su metraje, aunque cuenta con momentos logrados







Angelopoulos, by Angelopoulos. El director griego presenta fuera de concurso su último filme. Una obra que lleva su sello. La misma luz lechosa tan característica –en ningún momento del filme sale el sol– los lentos movimientos de cámara, el tempo moroso en el que discurre la historia y las imágenes subyugantes. Ahora, para contar en una trilogía la peripecia de la nación griega en el siglo XX. ‘Eleni’ es la primera parte, la que empieza en 1921 tras la entrada en Odessa del Ejército Rojo y la vuelta de los refugiados griegos a su país

Hermosa y arriesgada apuesta en la que Angelopoulos vuelve a echar mano de sus mitos, que son los griegos, y a hacer continuas referencias a la tragedia, género que inventaron sus antepasados.

Es precisamente el tratamiento teatral que imprime a la puesta en escena y a la dirección de los actores su propuesta más interesante, pero al mismo tiempo, por las dificultades que entraña, la causa de que en ocasiones el filme parezca escapársele de las manos.

La película arranca con una simbólica imagen, bellísima, de los refugiados llegando a una pantanosa tierra prometida –qué importante es el arranque de una obra y con qué facilidad se olvida algo tan obvio– con la que Angelopoulos nos seduce y nos predispone a acompañarle por la desgraciada peripecia de sus personajes. Mientras una voz en ‘off’ relata la llegada de los huidos, el hombre que encabeza la marcha se dirige a un interlocutor inexistente, como si hablara desde la embocadura de un escenario. Detrás, el coro, que aparecerá en otros momentos del filme. Igualmente atractiva es la imagen del teatro repleto de desplazados, con los palcos convertidos en frágiles refugios.

En tres horas, la película atraviesa momentos brillantes, nos regala imágenes impresionantemente hermosas e impresionantemente lúcidas y juega con guiños naif que alivian la carga dramática. Pero ninguna de estas cualidades ocultan el hecho de que la historia se podría haber contado en menos tiempo, y hubiera resultado más redonda si hubiera prescindido de algunas metáforas que no dejan de ser un exceso de estilismo. Dicho sea haciendo la salvedad de que hablamos de un maestro, de un poderoso director que no ha perdido pulso y sigue fiel a su forma de entender el relato cinematográfico, tan apartado de los caminos fáciles.
--------------------------------------------------------------
Después llegó a la Sección Oficial la opera prima del día, a cargo del director mexicano Fernando Eimbcke. El dato de que se trata de un primer largometraje de un director que ha rodado al menos tres cortos, no es baladí, una vez vista su ‘Temporada de patos’.

Qué magnífico corto hubiera hecho con esta película en la que dos adolescentes se disponen a pasar un apacible domingo sin padres y con la única compañía de video juegos, pizza y cocacola, mientras la realidad interfiere en sus planes en forma de vecina solitaria y entrometida, repartidor de comida a domicilio frustrado y otros asuntos de la vida misma. La película tiene su gracia algunas veces, pero frustra las expectativas del comienzo y deja la sensación de lo ya visto. Transmite el pálpito de que el director trató de unir una serie de buenas ocurrencias sobre la nada cotidiana que es a veces la existencia, pero el acomodado apartamento de un bloque cualquiera de una ciudad cualquiera y dos adolescentes de clase media y personalidad media no dan para tanto. Quizá la próxima vez.

<< volver