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|ATTA
YAKUB| Protagonista
de 'Sólo un beso'
«Cristianismo
e islam comparten esencia moral»
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Atta Yakub ha descubierto
el potencial de su mirada y está
dispuesto a explotarlo.
/ R. Gómez |
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Como
tantos otros actores que ganaron tal grado por
el agudo ojo de Loach, Yakub protagoniza por
primera vez un largometraje que podría
ser su historia, de la calle al guión
V.
M. NUÑO/ VALLADOLID
De la calle a vivir ante la cámara, sin
más preparación que la coincidencia
de su realidad con la del protagonista. Atta
Yakub (Glasgow, 1979) es Casim, el protagonista
de ‘Solo un beso’, también
nacido en Glasgow y con un cuarto de siglo de
vida. Es otro actor de la escuela Loach, en
la que el naturalismo es el criterio de selección.
Como su personaje es un miembro de la comunidad
paquistaní establecida en Gran Bretaña
desde la separación de India y perteneciente
a la segunda generación. Esto determina
su coyuntura vital.
«La película refleja la doble vida
que estos chicos se ven obligados a llevar.
Es difícil integrar la tradición
familiar musulmana con la de un chico occidentalizado,
que pincha discos en un club, tiene amigos blancos
y le gusta una chica irlandesa», explica
Atta Yakub. Su primera experiencia como actor
«ha sido muy buena, emocionante. Había
mucho respeto, y el director me hacía
sentir como si fuera profesional».
Los problemas económicos no atenazan
a los personajes de la última película
de Loach, que se mueven en un considerable nivel
ganado con décadas de esfuerzo. «Hay
que tener en cuenta que la primera generación
de inmigrantes trabajó muy duro para
conseguir salir adelante y lograr unos ingresos
estables. Tan duro como para considerar que
no necesitaban integrarse porque lo que habían
logrado había sido sin ayuda alguna.
Pero eso tampoco es bueno porque no puedes vivir
de espaldas a la comunidad en la que te estableces».
Las diferencias culturales vienen determinadas
por la religión. A pesar de ser musulmanes,
los hijos de la familia protagonista acuden
a un colegio católico «por el prestigio
que tienen de rigidez moral y seriedad».
Algo que coincide en ambas confesiones, aclara
Atta Yakub. «Hay más similitudes
que diferencias entre cristianismo e islam,
la esencia moral es la misma, aunque la forma
social de vivir ambas religiones sea muy distinta».
En cuanto a la vida real, Yakub considera que
cada vez hay menos problemas entre orientales
y occidentales en su vida diaria. «La
mezcla siempre conlleva roces en donde te relacionas,
el colegio, el trabajo, el amor pero no constituye
un problema». Trabajador en un centro
de integración de inmigrantes recién
llegados, este actor novel cree que es bueno
que la gente manifieste sus convicciones políticas.
«La gente tiene que expresar sus opiniones
y los políticos debieran escucharlos»,
dice refiriéndose a la movilización
social en Gran Bretaña por la guerra
de Irak.
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